El arranque de 2026 encuentra a River y Boca parados desde lugares muy distintos en lo futbolístico y, sobre todo, en lo simbólico. Mientras en Núñez vuelve a discutirse el momento de Marcelo Gallardo y la continuidad de su proyecto, en Brandsen 805 el escenario es opuesto: el ciclo de Claudio Úbeda aparece respaldado, sostenido y alineado con una idea clara de club. Esa diferencia empieza a notarse en el clima interno y también en la reacción de los hinchas.
Del lado del Millonario, el nombre del Muñeco sigue pesando, pero ya no funciona como escudo automático. Los resultados del último año, la falta de una identidad definida y la ausencia de la Copa Libertadores erosionaron un vínculo que supo ser inquebrantable. Hoy, cada decisión del DT se analiza con lupa y cada traspié reactiva el debate. No se trata de una ruptura, pero sí de un desgaste evidente que condiciona el arranque de la temporada.
Para el rival de toda la vida, en cambio, transita el inicio del año con un mensaje distinto. Úbeda cuenta con respaldo dirigencial, tranquilidad puertas adentro y un plantel que acompaña su idea. No hay discusiones públicas ni señales de urgencia. El club eligió sostener un rumbo, aun después de un año complejo, y ese respaldo se traduce en calma, algo clave en la previa de un semestre con Copa.
La comparación no es menor. En River, Gallardo debe reconstruir confianza mientras intenta rearmar un equipo que todavía no aparece. En Boca, Úbeda trabaja desde la continuidad y la convicción. Uno empieza el año rindiendo examen; el otro, consolidando procesos.
Gallardo vs. Úbeda: Cuando el respaldo ordena y la duda condiciona
El fútbol argentino suele ser cruel con los ciclos largos. River empieza 2026 con preguntas sobre su DT y su proyecto. Boca, con certezas y apoyo interno. Y en un contexto de alta exigencia, esa diferencia de respaldo puede marcar el pulso de todo el año.


