La pretemporada no solo sirve para ajustar lo fÃsico o ensayar esquemas, también es un momento clave para definir el lugar de los juveniles dentro de cada proyecto. En ese aspecto, River y Boca vuelven a mostrar caminos distintos en este arranque de 2026. Mientras uno empieza a marcar roles concretos, el otro todavÃa acumula pruebas sin terminar de tomar decisiones.
Desde el lado del rival de toda la vida, el proceso parece más claro. El cuerpo técnico ya trabaja con una base definida y los juveniles que participan de la pretemporada lo hacen con objetivos concretos: Claudio Úbeda decidió que le dará lugar a algunos pibes, que podrán sumar minutos, competir por un lugar y llegar a consolidarse. No hay promesas vacÃas ni exposiciones innecesarias. La idea es clara: integrar talento joven dentro de una estructura que ya tiene forma y rumbo, además de que la Libertadores se torna ideal para darles minutos en el ámbito local.
En River, en cambio, el panorama es más difuso. La pretemporada se transformó en una extensa etapa de observación, donde muchos juveniles aparecen y desaparecen sin un criterio claro. La falta de definición del esquema y la constante búsqueda de refuerzos hacen que los jóvenes queden atrapados en un limbo: ni protagonistas ni descartados. Más que proyección, parece una respuesta a la necesidad del momento.
Además, también en Núñez están más desesperados por conseguir refuerzos de jerarquÃa, lo que le quitarÃa aún más lugar a los surgidos en Inferiores. Esa diferencia no es menor. Para un juvenil, saber cuál es su rol y qué se espera de él resulta clave para su crecimiento. Boca puede brindar un contexto más a favor del desarrollo de sus juveniles. River, por ahora, transmite improvisación y decisiones postergadas.
Boca saca ventaja sobre River: formar también es decidir
La gestión de juveniles dice mucho de un proyecto deportivo. Boca parece entender que formar no es probar indefinidamente, sino elegir y acompañar. River, mientras tanto, sigue buscando respuestas en un proceso que todavÃa no termina de ordenarse, dejando a sus jóvenes en un segundo plano dentro de un plan que aún no se define.


