La pretemporada en el fútbol argentino ya dio inicio, y tanto River como Boca ya empiezan a prepararse para lo que viene. En medio de esto, se confirmó el fixture del Torneo Apertura 2026, lo cual no es un detalle menor, ya que pasa a ser la primera radiografÃa de cómo cada equipo llega al arranque formal de la temporada. Y justamente, allà el rival de toda la vida aparece mejor parado, con un calendario que lo acompaña, mientras el equipo de Marcelo Gallardo queda expuesto a la exigencia y la urgencia de resultados.
El orden de los partidos, los primeros rivales y el contexto en el que cada equipo deberá salir a jugar marcan diferencias. Por su lado, el Xeneize tendrá margen para ajustar, probar y consolidar ideas, mientras que, por otro lado, el Millonario deberá responder casi de inmediato, sin demasiado tiempo para corregir sobre la marcha.
Para Boca, el calendario funciona como una extensión de su pretemporada bien pensada: partidos que permiten rotar, evaluar rendimientos y sostener una construcción progresiva del equipo. Esa ventaja no es casual, sino consecuencia de un cierre de 2025 con clasificación a la Copa Libertadores incluida. En cambio, River arranca con compromisos que demandan respuestas rápidas, en un contexto donde todavÃa hay piezas por encajar y decisiones por tomar.
Con todo esto, el Apertura no solo muestra fechas, sino que también expone las realidades de los dos gigantes del fútbol argentino. Uno empieza el año con margen estratégico, mientras que el otro queda condicionado por un arranque que no permite fallos y que puede acelerar procesos antes de tiempo.
River, obligado a rendir antes de estar listo
Con un fixture exigente desde el inicio, el River de Gallardo deberá competir mientras todavÃa busca certezas futbolÃsticas. Esa presión temprana contrasta con la calma operativa de Boca y convierte al calendario en un factor más que juega a favor de uno y en contra del otro.


