Cuando parecía que el mercado se había enfriado, una actuación cambió el escenario. Rodrigo Castillo convirtió el gol del triunfo de Lanús frente a Flamengo en la ida de la Recopa Sudamericana y su nombre volvió a instalarse con fuerza en el mundo River. No fue un simple rumor: su rendimiento y sus declaraciones generaron ruido en Núñez.
Hace semanas, Marcelo Gallardo dejó en claro que pretendía una referencia ofensiva capaz de adueñarse del puesto. A pesar de contar con Maximiliano Salas, Sebastián Driussi, Agustín Ruberto y Facundo Colidio, la búsqueda de un “9” con impacto inmediato seguía latente en los pasillos del club.
La frase que encendió la ilusión
Después del partido, en diálogo con Mariano Closs, el delantero —formado en inferiores millonarias— fue consultado por la posibilidad de volver. Y su respuesta no pasó desapercibida: “Nunca se sabe en un futuro, se puede volver o no. Estoy tranquilo en Lanús, cómodo y feliz. Confiaron en mí y trato de responder en la cancha”. Sin confirmaciones, pero tampoco un portazo.
La declaración dejó una puerta abierta. Su presente goleador y la confianza que le dio el Granate lo consolidaron como uno de los atacantes más destacados del ámbito local. En un mercado donde River aún no encontró a su centrodelantero ideal, cada palabra tomó dimensión.
El número que frena todo
Según reveló el periodista Rodrigo Rosetti, desde el entorno del Millonario ya consultaron condiciones, aunque sin avanzar a una propuesta formal. El principal escollo es la cifra que maneja Lanús: el club lo habría tasado en 10 millones de dólares, un monto que obliga a pensar dos veces cualquier movimiento.
Por ahora no existen negociaciones en curso, pero el contexto podría modificarse si River decide acelerar. Castillo hizo lo suyo dentro del campo y su mensaje quedó resonando. En un mercado abierto y con Gallardo atento, el capítulo todavía no está cerrado.


