El nombre de Santino Andino empezó a sonar con fuerza en el radar de River como una posible apuesta a futuro. El juvenil, de buen presente y proyección, aparece como una alternativa interesante para reforzar un ataque que todavía no encuentra regularidad. Sin embargo, más allá del interés, el contexto invita a una lectura más profunda: por características y escenario, el joven hoy tendría un terreno más fértil en el rival de toda la vida.
El Millonario atraviesa un momento de búsqueda constante. El equipo de Marcelo Gallardo aún no tiene una identidad ofensiva consolidada y exige a sus atacantes mucho más que desequilibrio y gol. Se les pide participación en la gestación, retrocesos permanentes y soluciones individuales en contextos adversos. Para un jugador joven, ese marco puede transformarse en una carga difícil de administrar.
En Boca, el escenario es distinto. El equipo llega respaldado por resultados y con una estructura más estable. Los roles están mejor definidos y el funcionamiento colectivo permite que los juveniles o apuestas se integren sin asumir responsabilidades excesivas desde el primer día. Andino, con su frescura y atrevimiento, podría potenciarse en un entorno donde no se le exija ser salvador inmediato.
Además, el clima juega un papel clave. En River, cada refuerzo joven queda rápidamente bajo la lupa y condicionado por la urgencia de ganar. En Boca, el margen emocional es mayor: el contexto acompaña y protege. Esa diferencia suele ser determinante para que un proyecto en formación pueda desarrollarse sin sobresaltos.
El talento de Andino no está en discusión. La pregunta es dónde podría rendir mejor hoy. Y la respuesta parece estar más ligada al contexto que al nombre del club.
No todos los proyectos crecen en cualquier escenario
River busca soluciones y mira al futuro, pero su presente exige respuestas inmediatas. Boca, con mayor estabilidad, ofrece un terreno más propicio para apuestas jóvenes. Andino podría ser una promesa interesante, aunque su perfil encajaría mejor donde el entorno acompaña y no apura.


