River volvió a quedar en el centro de la escena del mercado de pases al habilitar un cupo extra de refuerzos hasta marzo, una posibilidad reglamentaria que se activa tras una salida al exterior. La noticia, lejos de traer calma, reavivó el debate sobre el momento del club y la necesidad de seguir ajustando el plantel cuando el Torneo Apertura 2026 ya está en marcha y ya se disputaron dos jornadas
La decisión expone una realidad que el elenco Millonario arrastra desde el inicio del año: la sensación de armado incompleto. Aunque el cuerpo técnico evita hablar de urgencias, el hecho de dejar abierta la puerta a nuevas incorporaciones después del cierre formal del mercado refuerza la idea de que el plantel todavía no está cerrado. En un torneo corto, esa indefinición suele transformarse rápidamente en presión.
Boca transita el escenario opuesto. Con el mercado prácticamente resuelto, el club decidió no depender de ventanas excepcionales ni de movimientos de último momento. La dirigencia apostó por sostener una base clara, reforzar solo puntos específicos y darle continuidad a un plantel que ya funciona como bloque. Esa estabilidad empieza a notarse tanto en la cancha como en el clima general.
El contraste es claro y vuelve a repetirse. Mientras River se apoya en una oportunidad reglamentaria para seguir buscando soluciones, Boca aparece como un equipo que planificó con antelación y hoy puede enfocarse exclusivamente en competir. No se trata solo de nombres, sino de tiempos: uno sigue corrigiendo, el otro ya ejecuta.
El contraste entre el arranque del año en River y Boca: cuando el calendario no espera
El cupo extra puede ser una ventaja o un riesgo. River tiene margen para sumar, pero también expone que el armado no quedó resuelto a tiempo. Boca, sin esa necesidad, avanza con mayor tranquilidad. En un Apertura que no da respiro, la diferencia entre ajustar sobre la marcha o llegar preparado puede marcar el rumbo del semestre.


