Sin dudas, River y Boca se han llevado todas las miradas en el actual mercado de pases. Uno de los motivos para que fuera de esa manera fue nada menos que Maher Carrizo, uno de los nombres propios más pretendidos. Con apenas 19 años y ya consolidado como una de las apariciones más prometedoras del fútbol argentino, el delantero dejó en claro que su prioridad es dar el salto al exterior.
Su idea, según su entorno, siempre estuvo puesta en Europa, aun cuando eso implicara decirles que no a los dos clubes más poderosos del país. En ese escenario apareció el Midtjylland de Dinamarca, que avanzó con una oferta formal y logró imponerse en la pulseada frente al Millonario. Sin embargo, cuando la transferencia parecía encaminada, Vélez decidió frenar la operación.
La propuesta del club danés fue de 10 millones de dólares brutos, a abonar en tres años, una cifra que la dirigencia encabezada por Fabián Berlanga consideró insuficiente tanto en monto como en condiciones de pago. En Liniers esperan ahora una mejora sustancial para reactivar las conversaciones, aunque mientras tanto el futuro inmediato del atacante quedó en suspenso.
River y Boca no pudieron tentarlo
La negociación estancada abrió un compás de espera que también impactó en lo deportivo, en medio del inicio del Torneo Apertura y con el plantel ajustando piezas para las primeras fechas. Días atrás, Carrizo había mantenido una charla con Guillermo Barros Schelotto en la que le manifestó que no se sentía pleno desde lo anímico y prefería no estar en el debut frente a Instituto, en Alta Córdoba. El entrenador entendió la situación y avaló su ausencia, aunque el escenario podría modificarse ante la falta de avances concretos en su salida.
Para el Mellizo, Carrizo es una pieza central del frente de ataque y el futbolista más desequilibrante del equipo. Con contrato vigente hasta diciembre de 2027, el delantero sigue siendo patrimonio del Fortín y no se descarta que reaparezca en la lista de convocados para la segunda fecha ante Talleres, este martes a las 17.45, en el estadio José Amalfitani. Ahora, ¿volverá River a la carga por él?



