Terminó la espera, y el Torneo Apertura 2026 ya dio inicio. En ese contexto, River vuelve a quedar envuelto en un clima de incertidumbre por los rumores de nuevas salidas. Más allá de nombres puntuales, el denominador común es la sensación de un plantel que sigue abierto, con futbolistas que escuchan ofertas y con decisiones que aún no terminan de cerrarse. Y con el campeonato ya en ruedo, esa dinámica vuelve a exponer a los de Marcelo Gallardo a un escenario de inestabilidad permanente.
Los rumores no hacen más que reforzar una percepción instalada. El Millonario sigue funcionando con un “tira y afloja” constante: posibles ventas, negociaciones en marcha y evaluaciones que se extienden más allá de lo razonable. Cada semana aparece un nuevo nombre en la lista de salidas potenciales, lo que impide consolidar una estructura clara. El mercado, lejos de ser una etapa superada, continúa influyendo en el día a día del equipo.
En Boca, el enfoque es distinto. La prioridad pasó por retener a los futbolistas considerados clave y sostener una base que ya demostró competitividad. Escuchar ofertas no implica desarmar, y esa diferencia conceptual se nota. El rival de toda la vidatrabaja para estabilizar su plantel, reforzar la confianza interna y evitar que el mercado condicione el arranque del torneo. La continuidad se transforma así en una herramienta deportiva, no en una limitación.
River, en cambio, parece seguir atado a una lógica de transición constante. Cada posible salida reabre debates, cada mercado reactiva la sensación de que el proyecto nunca termina de afirmarse. Sin Libertadores en el horizonte, seguir negociando piezas importantes transmite más fragilidad que planificación. Y cuando el calendario avanza, esas decisiones empiezan a pesar.
El choque entre River y Boca: el valor de cerrar filas
En el fútbol actual, no todo pasa por vender o comprar. Retener, ordenar y sostener también construye. Boca parece haber entendido esa lógica y hoy muestra mayor previsibilidad. River, mientras tanto, sigue expuesto a los vaivenes del mercado. Y en un torneo corto, esa diferencia de estabilidad suele marcar el pulso desde temprano.


