El mercado de pases en el fútbol argentino ya está en ruedo, y todos los equipos de la Liga Profesional trabajan en distintos movimientos. Pero al hablar de los dos gigantes del fútbol argentino, hay un contraste más que claro, que refleja lo que es el arranque del 2026 para ambos. River sigue con sensaciones de urgencia tras un pobre cierre del año pasado, mientras que por su parte, Boca tomó una decisión importante: achicar la masa salarial para ganar margen deportivo y financiero.
No se trata de un recorte forzado ni de una respuesta a una crisis, sino de una elección consciente. Con contratos que finalizaron y salidas planificadas, el club dejó de pagar sueldos altos y liberó espacio para moverse con más inteligencia. En silencio, el clásico rival ordenó la casa antes de salir al mercado. Ese ahorro no es menor. Permite flexibilidad, paciencia y poder de negociación. No corren detrás de nombres ni se desespera por cerrar refuerzos a cualquier costo. Sabe que el calendario da margen y que la base del plantel está clara.
Del otro lado, River transita el camino inverso. La necesidad de mejorar de inmediato lo empuja a seguir gastando en refuerzos, incluso sin tener todavÃa definido un esquema consolidado. El gasto crece junto con la presión, por lo que los de Marcelo Gallardo invierten para tapar falencias visibles.
La diferencia no es solo económica, es conceptual. Boca elige cuándo y cómo gastar; River gasta porque siente que no puede esperar. Esa distancia se empieza a notar incluso antes de que ruede la pelota. Mientras uno administra tiempos y recursos, el otro acelera con el riesgo que eso implica.
River y Boca: inversión reactiva vs. orden previo
El ahorro salarial de Boca no significa inmovilidad, sino todo lo contrario: es una plataforma. Le permite proyectar refuerzos con rol definido, sostener un plantel equilibrado y llegar al Apertura sin apuros. River, en cambio, afronta el inicio de 2026 con más gasto que certezas. En un fútbol donde decidir bien vale tanto como invertir, Boca parece haber entendido primero por dónde pasa la verdadera ventaja.


