(ARGENTINA).- River ocupaba el octavo puesto de la tabla anual, con 52 puntos, cuando Independiente Rivadavia recibía a Banfield esta noche. El equipo mendocino, dirigido por Alfredo Berti, tenía un punto más que el conjunto de Núñez. Si ganaba, la diferencia pasaría a cuatro unidades y se convertiría en el quinto equipo que el Millonario ya no podría alcanzar, con lo que perdería matemáticamente la opción de terminar entre los cinco primeros.
Cuatro clubes ya se habían asegurado terminar por encima de River en la tabla anual. Boca, Rosario Central, Argentinos Juniors y Vélez sumaban 60, 59, 57 y 56 puntos, respectivamente; Argentinos Juniors tenía un partido menos que River. Boca, Rosario Central y Argentinos Juniors tenían garantizado un cupo en la Copa Libertadores 2027. Así, la clasificación reunía a cuatro equipos que ya estaban fuera del alcance del Millonario y a tres que, además, tenían asegurado su lugar en el torneo continental.
Un empate de Independiente Rivadavia ante Banfield dejaba abierta para River la posibilidad de meterse entre los cinco primeros. Para aprovecharla, debía vencer a Aldosivi en Mar del Plata, en la última fecha. La igualdad mendocina no alcanzaba por sí sola: el equipo de Núñez también necesitaba ganar su partido. Esa combinación mantenía con vida la alternativa de avanzar por la tabla anual hasta el cierre del calendario.
Si los mendocinos ganaban, River solo podría aspirar al sexto puesto de la tabla anual. Esa ubicación difícilmente otorgaría una plaza en la Copa Libertadores. La diferencia entre quedar quinto o sexto podía definir si el equipo todavía tenía chances de alcanzar los primeros lugares o si debía conformarse con una posición que ofrecía pocas garantías de clasificación.
También podían liberarse cupos por los títulos de otros torneos. Boca podía abrir esa posibilidad si se consagraba en la Copa Argentina, la Sudamericana o el Clausura; otra opción era que alguno de los otros equipos mencionados ganara el certamen local. Esos resultados podían modificar el reparto de plazas y ampliar las vías de acceso desde la tabla anual, pero no aseguraban de antemano la clasificación de River: dependían de que se concretaran esas consagraciones.
El panorama se planteaba después de la derrota de River ante Boca en el Superclásico del domingo, disputado en La Bombonera. El resultado había tenido consecuencias anímicas y futbolísticas para el equipo de Núñez, que además quedaba pendiente de un marcador ajeno para conocer el alcance de sus opciones por la anual. El partido entre Independiente Rivadavia y Banfield podía cambiar el margen antes de la última fecha.
Más allá de la tabla anual, River conservaba una vía directa a la Copa Libertadores de 2027: ganar el Torneo Clausura. Si se consagraba, accedería al certamen sin depender de otros resultados ni de los cupos que pudieran liberarse. Esa alternativa seguía vigente aunque una victoria mendocina le cerrara la posibilidad de alcanzar el quinto puesto por la anual.
