(ARGENTINA).- “A los dos o tres minutos y a los quince del primer tiempo, el partido va a ser un cambalache”, pronosticó Hernán Castillo sobre el Superclásico que River jugará el domingo 1 de noviembre a las 15 en el Estadio Alberto J. Armando. El periodista enfocó su análisis en el arbitraje y en las fricciones que, a su juicio, pueden marcar el cruce. Lo planteó en el ciclo “Y ya lo ve”, que conduce en LoveST.
“Yo te digo esto: si son dos páginas, es porque incidió en el resultado“, sostuvo Castillo al referirse al espacio que podría ocupar el arbitraje en la cobertura posterior del partido. Nicolás Ramírez fue designado árbitro principal. Castillo manifestó preocupación por su actuación y cuestionó la designación. Consultado por el juez, dijo que no podía anticipar un resultado porque el desarrollo podía depender de cómo Ramírez condujera el encuentro.
“Yo veo un partido de empate”, sostuvo Castillo. Lo imaginó muy parejo, sin un ganador claro, con fricciones, mucho diálogo y discusiones dentro del campo. También consideró que el clima generado durante la semana podía influir en el desarrollo del Superclásico. En su análisis mencionó además a Silvio Trucco, responsable del VAR.
Castillo planteó que los dos equipos necesitan tener la pelota y por eso imaginó tenencias compartidas. Como marcador posible propuso un 1-1, en línea con la paridad que veía entre ambos planteles. Su lectura contemplaba un partido sin un dominador claro, con la pelota repartida entre los dos equipos y la posibilidad de un resultado igualado.
Boca llegaba un poco mejor que River por lo que mostraban los números de los distintos campeonatos, reconoció Castillo. Aun así, sostuvo que los planteles eran parejos, más allá de las diferencias futbolísticas circunstanciales. La semana también podía influir en el desarrollo del encuentro, según su análisis, en un contexto que anticipaba con roces y discusiones.
“Bueno, si no perdimos…”, graficó Castillo al referirse a una posible igualdad. Para River, dijo, el empate significaría seguir reconstruyéndose; para Boca, llegar a la última fecha con posibilidades de ser campeón. También sostuvo que ese resultado no les haría un daño violento a ninguno de los dos, aunque el efecto para Boca dependería de los resultados.
“Creo que, si hay un ganador, el otro va a quedar muy golpeado”, pronosticó Castillo. En la tabla anual, señaló que River necesitaba varios resultados ajenos: Estudiantes de Río Cuarto debía ganarle a Gimnasia, Sarmiento vencer a Central y Racing superar a Aldosivi, siempre que el equipo marplatense llegara con posibilidades. También incluyó el partido entre Riestra y Talleres en ese cálculo. Si Racing ganaba, Aldosivi quedaría comprometido; si empataba, necesitaría que Riestra perdiera de local ante Talleres para llegar con chances a la última fecha.






