(ARGENTINA).- “Quizás el año que viene se vuelva mucho más pragmático y entienda que puede modificar su forma de jugar según el rival.” Hernán Castillo, en el ciclo “Y ya lo ve” de Love ST, planteó que River podría ajustar su juego sin abandonar necesariamente su identidad.
“Pero yo no veo a este plantel, con Andrada, Almada, Correa, Beltrán y Galván, haciendo el planteo de Estudiantes. Es un equipo liviano, que propone jugar“, señaló Castillo. La enumeración ubica el eje de su objeción en los recursos disponibles: a su juicio, no alcanzan para reproducir la forma en que el conjunto platense compitió. No presentó el cambio táctico como una solución automática, sino como una posibilidad condicionada por los perfiles del plantel.
“Yo no veo a River parado en una línea de cinco y sin patear al arco durante todo un segundo tiempo. No lo veo”, sostuvo Castillo. Con esa frase delimitó qué no propone: copiar sin matices el repliegue de Estudiantes. También explicó que la adaptación no significa necesariamente defenderse: “Eso es clave. No significa necesariamente defenderse, sino saber cómo plantear los encuentros para hacerle frente a equipos que tienen más poderío”, agregó. El cambio, en su lectura, consiste en elegir recursos según la exigencia de cada rival.
El planteo de Estudiantes y los límites del espejo
“Estudiantes estuvo bien parado en la ida y en la vuelta, aunque jugó los partidos de manera distinta. Tiene ese pragmatismo que le permite defender o atacar según lo que necesite”, explicó Castillo. Los dos partidos ante Flamengo terminaron 0-0 y el pase a la final de la Copa Libertadores se resolvió por penales. El ejemplo, para Castillo, fue la capacidad de modificar el plan entre un encuentro y otro, no una receta fija.
“Para mí, en los 180 minutos, Estudiantes fue superior a Flamengo”, dijo Castillo. “Estudiantes no pasó por arriba a Flamengo, pero, si tomamos los cuatro tiempos de la serie, los dos de ida y los dos de vuelta, creo que jugó mejor en tres”, agregó. También describió la segunda mitad: “En el segundo tiempo, Flamengo tuvo una sola, la de Gonzalo Plata, y no mucho más, a pesar de que jugó cuarenta minutos con un hombre más.” Sobre la expulsión, señaló: “También hay que reconocer que el árbitro expulsó a un jugador a los cinco minutos del segundo tiempo por dos infracciones que algunos consideraron menores, mientras que antes habían existido otras más fuertes que no recibieron la misma sanción.”
“River ganó la Libertadores de 2015 y también la de 2018 con características distintas. No me preocupa que pueda jugar de otra manera”, sostuvo Castillo. El antecedente le sirve para separar identidad de rigidez: en su lectura, el equipo puede cambiar de recursos según el contexto sin dejar de competir con una forma propia. La alternativa, entonces, no sería calcar el recorrido de Estudiantes, sino entender cuándo modificar el plan.
“Quizás en un partido puntual pueda ponerse el overol, competir y encontrar la forma de incomodar al rival. Pero para sostenerlo necesita convencimiento, características individuales y una idea clara”, afirmó Castillo. El pragmatismo quedó planteado como una opción para River, sujeta a la convicción del grupo, a los perfiles de los jugadores y a un plan definido.
