River en la Liga

Ponzio detectó los principales problemas de River y trabajó en su corrección: “Si o si”

El diagnóstico del entrenador deja una pregunta abierta para el cierre del Clausura.

Leonardo Ponzio
Leonardo Ponzio

(ARGENTINA).- “Lo más difícil es generar, y nosotros lo hacemos”, sostuvo Leonardo Ponzio, DT de River, al resumir la contradicción que atraviesa al equipo: llega a posiciones de ataque, pero convierte poco. La diferencia entre producción y eficacia convive con problemas para sostener los resultados cuando recibe el primer golpe y con dificultades para imponer ataques más simples. El diagnóstico pone el foco en los ajustes que el entrenador necesita para que el cierre del Clausura no complique todavía más el objetivo deportivo del año. Son aspectos que debe mejorar si o si.

“Lo más difícil es generar, y nosotros lo hacemos. Tenemos situaciones, en algunos partidos las podemos convertir y en otros, no. Tener situaciones da tranquilidad en cierto punto, más cuando se te plantan con tantos defensores”, explicó Leonardo Ponzio. El DT interino asumió el 27 de agosto, después de la renuncia de Eduardo Coudet. Su respuesta distinguió entre producir oportunidades, una tarea que considera que River cumple, y resolverlas con gol.

River marcó 17 goles en 15 partidos durante la segunda parte del año, una cifra que muestra la distancia entre la cantidad de situaciones y su traducción en el marcador. Montiel convirtió tres, equivalentes al 18% del total y más que todos los centrodelanteros juntos. El equipo falló casi el 70% de las ocasiones que tuvo, por lo que la generación de llegadas no alcanzó para compensar la baja eficacia.

La dificultad no termina en el área rival. River acumulaba 31 partidos consecutivos sin revertir un resultado adverso y solo había logrado empatar en nueve de ellos. En los 15 encuentros del semestre recibió 17 goles y mantuvo la valla invicta apenas tres veces. Empezar en desventaja se había convertido así en un escenario de riesgo, porque la reacción no aparecía con regularidad.

Los ajustes para el cierre

River había invertido más de 60 millones de dólares en el mercado invernal, pero el plantel todavía mostraba diferencias en el rendimiento de sus atacantes. Ángel Correa era quien más había demostrado en ofensiva; a Thiago Almada le costaba alcanzar la influencia en la creación que el equipo necesitaba, mientras que Tobías Andrada se había adaptado rápido al club del que es hincha. La sequía de los delanteros preocupaba y dos habían llegado como refuerzos. Lautaro Pereyra y Juan Cruz Meza tenían bastante más participación que Mauro Arambarri, una incorporación costosa.

El ajuste también pasaba por la forma de atacar. River insistía en jugar por dentro y buscar paredes o pases en espacios muy reducidos, una tendencia que le había hecho perder la simpleza mostrada al comienzo del ciclo del entrenador. Leonardo Ponzio describió como “cuatro finales” los partidos decisivos de la recta final: Belgrano en Córdoba, Racing, Boca en la Bombonera y Aldosivi. Para clasificarse a la Copa Libertadores 2027, River debe ganar el Clausura o terminar entre los tres primeros de la tabla anual.

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