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River tropezó en Junín y confirmaron su futuro poco alentador: “Se terminó”

El análisis dejó una alarma encendida para el cierre del torneo.

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(ARGENTINA).- “Se terminó el margen de error”, advirtió Juan Patricio Balbi después del empate de River con Sarmiento en Junín. En su análisis, el equipo quedó ante un cierre sin margen para nuevos tropiezos: todavía le restaban cuatro partidos y debía sostener sus objetivos de la temporada.

El cuerpo técnico había trazado una cuenta de al menos 16 de los últimos 18 puntos en disputa. Los puntos que dejó River en Junín llevaron a cero el margen para cumplir ese objetivo. Tres de los cuatro encuentros restantes serían como visitante, por lo que el equipo tendría que sostener la persecución de sus metas también fuera del Monumental.

“Sería más preocupante no generar las situaciones de gol”, planteó el cuerpo técnico encabezado por Leonardo Ponzio. El argumento se apoyaba en que el juego de River genera volumen y llega al área rival, pero requiere muchas situaciones claras para convertir. Esa falta de eficacia convivía con un fuerte recambio y con incorporaciones económicas importantes realizadas por la dirigencia en los últimos mercados. Pese a ese movimiento, el rendimiento colectivo seguía por debajo de las expectativas y los rivales lograban lastimarlo con contragolpes o al aprovechar errores en el retroceso.

En su zona, el equipo estaba noveno y fuera de los puestos de clasificación a la fase eliminatoria del torneo local. La tabla anual lo ubicaba en zona de Copa Sudamericana, mientras que pelear por el primer puesto de esa clasificación aparecía como una posibilidad difícil. El objetivo urgente era alcanzar la Copa Libertadores de 2027: para lograrlo debía ganar el Clausura o terminar entre los tres primeros de la tabla anual. El análisis contrapuso el juego vistoso y la posesión con la necesidad de que ese dominio se tradujera en resultados.

“Mandíbula de cristal”, definió Balbi la fragilidad del plantel ante la adversidad. El equipo acumulaba 31 partidos consecutivos sin poder dar vuelta un resultado después de quedar en desventaja. Cuando el rival se ponía arriba, se diluían la paciencia y el orden, y la reacción futbolística no aparecía. La racha reflejaba una fragilidad anímica y psicológica que el cuerpo técnico no había conseguido revertir.

El recorrido empezaría ante Belgrano en Córdoba, en el Estadio Mario Alberto Kempes, con el apoyo previsto de 11.500 hinchas neutrales. Luego, River recibiría a Racing Club en el Monumental y afrontaría el Superclásico frente a Boca Juniors en la Bombonera. El último compromiso sería contra Aldosivi en Mar del Plata.

No llegar a la Copa Libertadores podía significar un costo económico y deportivo para un club armado para competir en la élite. El presente también ponía en riesgo el proyecto futbolístico de River de cara a 2027. La exigencia para el cierre era recuperar la efectividad, la memoria futbolística y el carácter para no quedar fuera del plano internacional en la próxima temporada.

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