(ARGENTINA).- «La verdad que lo más difícil en el fútbol es generar.» Leonardo Ponzio resumió así el desafío de River, que venció 1-0 a Estudiantes de Río Cuarto en el Monumental, pero no convirtió su dominio en una diferencia mayor. Marcos Acuña anotó a los cinco minutos del primer tiempo, tras un centro de Tomás Galván; fue el único gol del partido y dejó al equipo con una ventaja mínima pese a las llegadas que acumuló.
Durante el partido del Torneo Clausura, el análisis de Federico Knudtsen, de La Página Millonaria, consignó que River tuvo el 73% de la posesión; además, el equipo acumuló 28 remates, pero solo ocho fueron al arco y uno terminó en gol. La estadística muestra un conjunto que manejó la pelota y llegó con frecuencia, aunque no llevó esa superioridad al marcador. El problema no fue la falta de volumen ofensivo, sino la dificultad para convertir el control en situaciones claras y en una ventaja más amplia.
Knudtsen describió un funcionamiento con posesión, pero poca conexión entre los futbolistas. Señaló que River circuló la pelota de un lado a otro sin producir chances claras y que intentó principalmente desde afuera del área. El control no se tradujo en la profundidad necesaria para ampliar el resultado. En el segundo tiempo, el equipo se diluyó y terminó prácticamente pidiendo la hora, según el análisis del periodista.
El contexto vuelve más visible esa deuda: River tuvo tres semanas para preparar el partido y, en los últimos días, Ponzio recuperó a los jugadores que arrastraban lesiones o molestias. Después del encuentro, el entrenador defendió la actuación defensiva y sostuvo que el equipo había generado ocasiones. «Lo que veo es que desde la solidez tenemos la valla invicta, que no te hagan goles es el primer paso para darle solvencia y sostén a los de arriba. No creo que hayamos retrocedido, las situaciones estuvieron», dijo.
El entrenador mantuvo esa postura al hablar de la creación: «La verdad que lo más difícil en el fútbol es generar. Nosotros lo hacemos, tenemos grandes delanteros. Me voy con que tenemos las situaciones. Son partidos que los podés hacer otros, no», expresó. También explicó la dificultad por el planteo rival: «Generar la confianza, juego en una línea de seis como se plantó hoy Estudiantes y Huracán y muchos equipos. Tener situaciones da tranquilidad en cierto punto».
Los cambios y lo que sigue
Los cambios también quedaron bajo análisis. Federico Knudtsen cuestionó que Ponzio sacara a Lautaro Pereyra, a quien consideró el mejor de la cancha, e ingresara a Rafael Borré, cuyo aporte calificó de prácticamente nulo. Nicolás Distasio destacó, a su vez, la capacidad de Pereyra para encarar y generar peligro, aunque señaló que le faltó un socio. La discusión sobre esa modificación se conecta con otra falencia: la falta de asociaciones claras para acompañar los ataques.
Con cinco partidos antes del cierre de la fase inicial, River visitará a Sarmiento el miércoles 14 de octubre a las 19, en Junín; la próxima presentación pondrá a prueba si logra asociarse con mayor fluidez y traducir la posesión en chances claras y goles.
