(ARGENTINA).- “Chiqui Tapia botón, sos un hijo de pta, la pta madre que te parió”, cantaron los presentes en el Monumental al cierre de la despedida de Lionel Messi. El reclamo tuvo como destinatario a Claudio Tapia por la organización del partido, disputado en el estadio de River. Messi jugó allí su último encuentro con la Selección Argentina, ante más de 85 mil espectadores.
Se trató de unna noche que se venía anticipando desde las semanas previas y que quedó atravesada por las críticas a la organización. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) concentró los cuestionamientos dirigidos a Tapia, su presidente. Messi se retiró formalmente de la Selección después de más de 20 años defendiendo sus colores. El cierre tuvo una carga emotiva para el público, aunque los reproches por la jornada se extendieron desde las decisiones previas hasta lo ocurrido en el recinto de River.
Los primeros reproches se dirigieron a la elección de Benín como rival para el encuentro final. La objeción fue que ese seleccionado no estaba a la altura de la trayectoria de Messi, y se extendió a la programación de partidos ante equipos que no se correspondían con el nivel de una Argentina tricampeona del mundo. El horario también generó críticas, porque se confirmó apenas unos días antes. Las entradas costaban desde $90.000, la más económica, hasta $480.000, la más cara; los precios fueron cuestionados por elevados para el público argentino en un contexto económico difícil.
El uso del Monumental sumó otro planteo dirigido a River. Al club le pidieron que no cobrara el alquiler de la cancha y que el dinero se enviara a una entidad de beneficencia. La propuesta combinaba la exención del pago con un destino solidario para esos fondos, pero en Núñez se negaron. El pedido terminó siendo contraproducente para quienes lo impulsaron.
Desde temprano, los hinchas empezaron a llenar las tribunas y circularon videos que mostraban los accesos tapados. La situación contrastó con los partidos en que River juega como local, cuando los accesos no suelen quedar así. Durante la jornada hubo quejas y denuncias por una posible sobreventa en algunos sectores del Monumental, además de críticas a la reventa de entradas promovida por creadores de contenido. También se reportaron desmayos por el amontonamiento y niños que llegaron a perderse entre la multitud.
Al final, el espectáculo de drones comenzó con la imagen de uno de los patrocinadores de la AFA y no con la de Messi. La elección generó repudio entre los presentes, que respondieron con el cántico contra Tapia en el Monumental de River. La protesta se produjo en rechazo a lo que los asistentes veían en el cielo.
En la previa, la sorpresa musical se había anunciado sin revelar el nombre del artista y finalmente apareció Sergio Torres, un cantante que Messi escuchaba de chico. Durante una canción, el audio se cortó abruptamente y luego se atribuyó la interrupción a motivos ajenos. Mientras tanto, Messi y su familia se dirigían a los vestuarios, en la que fue la última imagen del jugador en la Argentina.
