(ARGENTINA).- River realizó una práctica en Núñez el viernes por la mañana y recibió señales alentadoras de Tobías Andrada y Thiago Almada: ambos hicieron trabajos de campo junto al grupo. Las tareas fueron livianas y los dos seguían en rehabilitación, sin el alta médica.
Andrada tenía una contractura en el cuádriceps derecho, una lesión que había obligado a que lo desafectaran de la convocatoria de la Selección Argentina. No se había sometido a estudios médicos y venía aumentando las cargas de trabajo de manera paulatina.
El mediocampista tenía chances de reaparecer el sábado 10 de octubre, cuando River recibirá a Estudiantes de Río Cuarto. La posibilidad dependía de cómo avanzara su recuperación.
El panorama de Almada y Moreno
Almada sufrió un desgarro de grado 1 en el cuádriceps izquierdo y su recuperación sería más larga. Aunque estaba respondiendo mejor de lo esperado, no estaría disponible para el partido ante Estudiantes de Río Cuarto.
En el escenario más optimista, Almada podría sumar minutos en la fecha siguiente contra Sarmiento, en Junín. El panorama inicial contemplaba que volviera ante Belgrano, después de ese encuentro.
Aníbal Moreno también seguía bajo seguimiento. Padecía una discopatía lumbar y no jugaba desde el 26 de agosto, cuando enfrentó a Independiente Santa Fe; si no sufría una recaída, estaría disponible para la reanudación del Clausura, aunque su regreso sería paulatino.
El parate de tres semanas sin competencia le permitía a River trabajar en la nivelación física del plantel. La tarea buscaba equiparar el ritmo de quienes habían completado la pretemporada con el de los refuerzos que se incorporaron durante su desarrollo.
