(ARGENTINA).- “No depende de mí porque tengo contrato con otro club”, había dicho Yassine Bounou al referirse a un eventual pase a River. El arquero marroquí aparecía entre las alternativas ante una posible salida de Santiago Beltrán en el próximo mercado, aunque todavía no se habían abierto gestiones formales por él.
“Es un sueño para mí jugar en el fútbol argentino. River siempre fue una ilusión de muy chico, pero en el fútbol no se sabe dónde podés terminar”, agregó Yassine Bounou. La declaración mostraba su predisposición, pero no suponía un acuerdo ni modificaba su situación contractual. La planificación contemplaba una alternativa para el arco, no daba por hecha la salida de Beltrán.
La prioridad de River era renovar el contrato del arquero. Las conversaciones con su representante estaban encaminadas y había optimismo para alcanzar una firma en el corto plazo, con un nuevo vínculo hasta diciembre de 2029. El contrato vigente vencía a fines del año siguiente, de acuerdo con el plazo consignado al describir la operación. El intento de retenerlo convivía con la evaluación de posibles reemplazos.
La cláusula de rescisión de Beltrán era de 25 millones de euros y se analizaba elevarla a 100 millones. Ese cambio todavía estaba en evaluación y la cifra más alta no equivalía al precio de venta: el planteo aclaraba que la cláusula no necesariamente definiría el monto de una transferencia. La renovación hasta 2029 tampoco estaba firmada.
Entre los clubes que habían mostrado interés por el arquero figuraban Juventus, Manchester City y Atlético de Madrid, aunque no se detalló una oferta concreta. Beltrán tenía 21 años y había sumado 15 vallas invictas en 38 partidos durante la temporada que marcó su estreno en Primera. Ese rendimiento y el interés de equipos europeos alimentaban la posibilidad de que llegara una propuesta en el próximo mercado, pero no confirmaban una venta.
La postura atribuida a River era que Beltrán solo saldría ante una oferta económica muy importante y si también lo convencía a él. Como referencia del mercado, la transferencia de Emiliano Martínez al Aston Villa en septiembre de 2020 había sido de 21,5 millones de euros, presentada como la venta más cara de un arquero argentino. Ese antecedente no fijaba el valor de Beltrán ni reemplazaba la condición de que aceptara la operación.
Yassine Bounou tenía 35 años y contrato con Al-Hilal hasta mediados de 2028. El club saudí sería difícil de convencer desde lo económico, y el arquero jugaba habitualmente en un equipo que lideraba la liga y había sido campeón en la temporada 2023/24. Con ese escenario, su nombre quedaba como una alternativa bajo análisis; el paso que River buscaba concretar era la renovación de Beltrán, mientras contemplaba qué hacer si aparecía una oferta que cumpliera sus condiciones.
