(ARGENTINA).- Aníbal Moreno arrancó a correr sobre el césped y se convirtió en la principal buena noticia del plantel de River de cara a la reanudación de la competencia. El volante central acumula casi tres semanas al margen por una lesión lumbar y, desde el club, apuntan a que reciba el alta durante el parate por la fecha FIFA para volver a ser convocado cuando el torneo vuelva a rodar.
El presente inmediato del equipo pasa por Huracán, el rival del sábado. El plantel se entrenó en el River Camp con tareas tácticas, donde el director técnico ajustó movimientos, y tiene casi definido repetir por cuarto partido consecutivo los mismos once, algo casi inédito al menos desde que el conjunto de Núñez juega torneos continentales entre semana. El grupo hará una práctica de fútbol este jueves y se concentrará el viernes por la tarde.
La molestia de Aníbal Moreno surgió en la previa del 3-2 ante Banfield, tras la eliminación ante Independiente Santa Fe. El mediocampista paró la pelota en el calentamiento, no llegó al partido y fue bajado de la lista. Desde entonces, la lesión lumbar ya lo dejó afuera del equipo en el debut de Leo Ponzio como director técnico.
El diagnóstico confirma una protusión discal en la zona lumbar, entre la última vértebra y el sacro. El caso de Aníbal Moreno tiene un condicente extra: venía arrastrando una discopatía, un desgaste de los discos de la espalda baja, lo que obliga a manejar la recuperación con mayor cautela.
El tratamiento no es el de una lesión convencional con tiempos de cicatrización calculables. Al volante le indicaron reposo deportivo para que no haga trabajos de impacto, con el objetivo de que la zona se desinflame y desaparezca el dolor, además de tareas de kinesiología complementadas con ejercicios específicos en el gimnasio. Recién cuando supere esa fase volverá a hacer labores de campo, con el monitoreo constante del cuerpo médico y siguiendo las pautas paso a paso: desde el club prefieren la precaución antes que apurar su regreso.
Los plazos, de todos modos, son inciertos. El seis difícilmente retorne a las canchas durante septiembre o la primera mitad de octubre, aunque un panorama optimista lo podría tener en las instancias finales de la fase regular del Clausura. El plan es aprovechar los casi 20 días sin fútbol del parate subiendo las cargas de trabajo para ver cómo responde, dentro de una programación que incluye descanso y algunos días de licencia para todo el grupo. Si la zona responde bien, el objetivo es que contra Sarmiento, el 7 de octubre, esté en la lista de convocados.
El calendario posterior, en cambio, todavía no está cerrado. A falta de confirmación oficial, River volverá a jugar recién el fin de semana del 10 de octubre ante Estudiantes de Río Cuarto en el Monumental. Ese escenario, si se confirma, sumaría días extra de recuperación para el mediocampista de cara a la definición del certamen.
Fausto Vera, el dueño del puesto
Mientras Aníbal Moreno avanza con su puesta a punto, la baja acota las variantes de Ponzio para el rol de pivote a tres nombres: Fausto Vera, titular hasta acá; Mauro Arambarri, que ocupó esa posición en España; y Lucas Silva. Vera se convirtió en uno de los puntos altos del equipo desde la llegada del entrenador: en River encontraron en él el mejor reemplazante posible. Su continuidad en el puesto estará en discusión recién cuando el volante central reciba el alta y llegue a punto para competir.
El historial físico de Aníbal Moreno en el club tampoco ayuda a la tranquilidad: disputó 31 partidos desde su llegada en verano procedente de Palmeiras y este semestre ya había tenido otro parate largo. Un esguince de rodilla lo dejó mal para la final contra Belgrano, en la que jugó infiltrado, y por esa lesión arrancó el torneo sin sumar minutos. Ahora, con la espalda en tratamiento y el alta esperada durante el parate, el mediocampista apunta a que la segunda pausa del semestre sea la definitiva para volver.
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