(ARGENTINA).- “Está formando y organizando nuevas áreas del fútbol. El scouting es un ejemplo: la oportunidad de Andrada se dio con informes de una magnitud y contundencia con los que jamás habíamos contado”, explicó Stefano Di Carlo, presidente de River, durante la última reunión de Comisión Directiva. En esa misma reunión, el dirigente ratificó a Pablo Longoria en el cargo de director deportivo y le adjudicó mucho mérito en una participación decisiva en la llegada de Tobías Andrada, una de las figuras del plantel en este arranque de año.
El respaldo llega después de varios días en los que desde el club se encargaron de desactivar cualquier versión de salida del español. Longoria asumió el 28 de abril y desde entonces eligió un perfil bajo: todavía no habló con un micrófono por delante, aunque su trabajo interno quedó en el centro de los elogios del máximo dirigente.
Di Carlo también destacó un cambio estructural impulsado por el director deportivo. “Se creó el Departamento de Performance, que nunca existió, y que tiene que ver con análisis de video, nutrición y otras áreas”, agregó el presidente. Se trata de un área inédita en la historia del club, en línea con la profesionalización que el propio Longoria vino a encabezar.
Stefano Di Carlo ya lo había defendido en público antes, en plena crisis deportiva. “La dirección de fútbol está encabezada por mí. Longoria venía a darnos apoyo en la operación del fútbol. Quizás el error fue no ponerle un nombre tradicional en el fútbol argentino, pero damos pasos, avances y los frutos no son inmediatos”, había sostenido el presidente en conferencia de prensa, cuando el equipo encadenaba derrotas y toda la estructura quedó bajo la lupa.
El caso Andrada funciona como el principal argumento a favor del español. El volante es hoy dueño del mediocampo, con una proyección que según Di Carlo puede llevarlo a Europa en poco tiempo si mantiene el nivel. Para el dirigente, esa oportunidad existió gracias a los informes del área de scouting reorganizada por Longoria.
El comunicado con el que el club presentó al español a fines de abril detalla el alcance de su rol: “Coordinará las distintas áreas vinculadas al fútbol del club, entre ellas el plantel profesional, el fútbol formativo, el scouting, la gestión de contratos, el análisis de rendimiento y el desarrollo deportivo”. Entre sus tareas del mercado de pases también estuvo una delicada: comunicarles a los jugadores desafectados que no serían tenidos en cuenta y que entrenarían apartados en el predio de Cantilo. El directivo, además, suele acompañar la delegación en los partidos de visitante junto al presidente y los demás dirigentes.
La historia de Longoria explica su obsesión por el ojeo. A los 12 años se puso como meta trabajar en un club: anotaba las formaciones de todos los equipos de Europa y grababa 20 cintas de VHS con partidos por semana. A los 16 les escribió una carta a todos los clubes europeos para ofrecer sus servicios y solo tres respondieron: PSV, Bayer Leverkusen y Newcastle, que le aconsejó mejorar la redacción de sus informes. A los 20 años, tras reunirse en Madrid con el jefe de ojeadores del club inglés, fue contratado por el propio Newcastle, el primer escalón de una carrera que hoy lo tiene como uno de los hombres fuertes de la estructura futbolística de Núñez.
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