Mercado de Pases

River informó cuál fue la ingeniería financiera para fichar a Almada y Correa

El dato que cierra el rompecabezas del segundo mercado de pases.

Ángel Correa y Thiago Almada
Thiago Almada

(ARGENTINA).- “El costo de traer a Correa y Almada se afronta con lo que se liberó”. Con esa frase, el dirigente de River, Stefano Di Carlo, explicó ante la Comisión Directiva de dónde salió la plata para pagar a Ángel Correa y Thiago Almada, las dos incorporaciones que demandaron el mayor desembolso del segundo mercado de pases de 2026. La aclaración ordena una operación que movió casi dos decenas de contratos en pocos meses.

Aquel “lo que se liberó” tiene un número concreto: unas 20 bajas oficiales. La dirigencia y el cuerpo técnico que conduce Eduardo Coudet decidieron limpiar a fondo el plantel principal después de un ciclo de gasto agresivo, y esa depuración masiva fue el peaje económico que pagó el club para equilibrar su presupuesto.

Los números de la operación

El balance deja un contraste llamativo. River había invertido cerca de 45,3 millones de euros en los pases de los jugadores que después marginó, pero por transferencias inmediatas apenas ingresó un millón de euros, correspondiente a la venta de Andrés Herrera. El club priorizó las salidas a préstamo con opciones de compra futuras para sacarse de encima contratos altísimos, y con el vaciamiento total consiguió un alivio de entre 22 y 25 millones de dólares anuales en masa salarial.

El episodio más llamativo de la depuración fue el bautizado como el container de Cantilo. Catorce futbolistas borrados del primer equipo usaron como vestuario un bloque de contenedores de chapa naranjas ubicado en el Predio de Fútbol Formativo de la Avenida Cantilo, a un kilómetro del Monumental, porque los vestuarios del predio todavía no estaban terminados. Los apartados entrenaban a contra-turno del plantel profesional, compartiendo espacio con los juveniles de las inferiores y con camiones de obra, lo que generó un fuerte revuelo mediático por las precarias condiciones iniciales.

Los protagonistas contaron cómo fue. “El primer día era una carpa en pleno invierno”, reveló Maximiliano Meza, quien contó además que tuvieron que pedir un container con duchas para resguardarse. Matías Viña, por su parte, criticó duramente el trato de la dirigencia tras confirmarse su salida.

El desarm del plantel se repartió en varios frentes. River rescindió contratos con Franco Armani, Paulo Díaz, Juan Fernando Quintero, Maximiliano Meza y Maximiliano Villa, y cedió al exterior a Santiago Lencina (Burgos de España), Cristian Jaime (Peñarol) y Lucas Lavagnino (Valladolid), además de prestar al interior a Ulises Giménez (Sarmiento de Junín) y Bautista Dadín (Aldosivi). Antes habían emigrado Matías Galarza Fonda, Giuliano Galoppo al Atlanta United, Kevin Castaño al Atlético Mineiro, Maxi Salas a Independiente Rivadavia e Ian Subiabre a Tigre. Alex Woiski, que terminó en Deportivo Táchira, y Oswaldo Valencia rompieron sus contratos para quedar libres.

El círculo se cerró con la salida de los últimos marginados del predio: Matías Viña arregló con Cruzeiro y Fabricio Bustos con Coritiba, ambos con rescisiones en la fecha límite del mercado. Con Cantilo vacío, el planteo del dirigente quedó sellado: las llegadas de Thiago Almada y Correa se financiaron con el dinero liberado por el éxodo de casi dos decenas de contratos que permitió al club equilibrar sus cuentas.

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