(ARGENTINA).- Uriel Olivera empezó a entrenar con la Primera División de River este mes, convocado entre los cuatro juveniles que subió Leonardo Ponzio para evaluar de cara al futuro del primer equipo. El lateral derecho de 18 años atraviesa el momento más importante de su carrera corta: pasó de destacar en la Quinta División a compartir la práctica con el plantel profesional en menos de dos meses.
Uriel Olivera nació el 1 de abril de 2008 en Colonia Alberdi, provincia de Misiones, y se desempeña como lateral derecho o volante defensivo. Es diestro y su carta principal es la polifuncionalidad: puede actuar por la banda derecha y también en el eje central del mediocampo. En su tierra natal lo conocen como el “Pelecito Misionero”, un apodo que lo acompaña desde la infancia.
La historia del juvenil arranca lejos de Núñez. River lo captó en 2021, cuando tenía 13 años, mediante sus cazatalentos en Misiones, y el chico dejó su pueblo para radicarse en la pensión del club. Ese traslado significó un esfuerzo grande para su familia: su madre trabaja como ayudante de cocina en una escuela rural.
De la Quinta al primer equipo
El camino en las inferiores ya le dio un título: en 2022 Uriel Olivera formó parte de la categoría 2008 que se consagró campeona del torneo de la Liga Juvenil de la AFA. Su salto a la Reserva llegó en agosto de este año, cuando recibió su primera convocatoria formal para el Torneo Proyección Clausura. Debutó oficialmente el 4 de agosto, ingresando en el segundo tiempo de la victoria por 2-1 ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza.
El perfil futbolístico de Olivera cambió con los años. Arrancó su formación como volante de marca, con buen trato de pelota, pero los técnicos de las inferiores de River explotaron su velocidad y disciplina táctica para reconvertirlo en un lateral derecho de proyección ofensiva, sin perder el rigor defensivo que aprendió en el mediocampo. Esa versatilidad es uno de sus mayores atractivos para el cuerpo técnico.
El apodo que lo identifica cuenta también su origen. “Pelecito” nació en el fútbol infantil de la Tierra Colorada, donde se destacaba por su habilidad natural con la pelota, mucho antes de que ningún ojeador pusiera la mira en él. De ahí que en Misiones lo presente como el “Pelecito Misionero”, un nombre que ya lo acompaña en cada escalón.
La práctica con Primera reunió a otros tres juveniles junto a Uriel Olivera: Joaquín Amor, delantero de la categoría 2009; Thiago Melián, lateral izquierdo también de 2009; y Brandon D’Alegre, defensor central de 2006, todos bajo las órdenes de Ponzio. Para Olivera, la evaluación llega en buen momento futbolístico, apenas semanas después de su debut en Reserva. El paso definitivo al plantel principal todavía no tiene fecha definida, pero la citación marca que el club lo tiene en la carpeta de corto plazo.
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