(ARGENTINA).- “No se entiende un ataque de River sin la participación de Almada”, sostuvo Renzo Pantich después del triunfo ante Atlético Tucumán. Thiago Almada empujó el gol agónico del 2-1 en el Monumental José Fierro y quedó en el centro de una discusión que excede su actuación individual: cuánto depende River de su presencia para construir juego y llegar al área rival.
Renzo Pantich planteó la duda en términos directos: “No sé si River es Almada-dependiente o Almada es tan bueno que hace que River sea tan dependiente de su fútbol”. La afirmación no describe solamente una buena noche del mediocampista, sino el lugar que ocupa en la estructura ofensiva. Para el periodista, Thiago Almada se transformó en el conector de cada ataque y en el futbolista que ordena las decisiones en los metros finales.
La posición de Almada también cambió. “Así como nosotros mencionábamos que Almada no tenía que recibir al lado del seis, al lado del tres, está recibiendo un poco más hacia adelante, está jugando más hacia adelante y está gravitando más porque es el pensador de River”, explicó Pantich. Ese movimiento lo alejó de la salida cercana a la defensa y lo acercó a las zonas donde River necesita claridad, pase y capacidad para activar a los delanteros.
El conector que define los ataques
La jugada decisiva ante Atlético Tucumán mostró esa influencia en una secuencia concreta. A Juan Cruz Meza le hicieron el penal, Lucas Beltrán aguantó la pelota y Almada apareció para definir: “Le hicieron el penal, la aguantó Beltrán, se la da Almada, que llegó”. El gol expuso una cadena de intervenciones en la que el mediocampista terminó ocupando el lugar de resolución después de la acción de Meza y la descarga de Beltrán.
Los cambios de Ponzio también incidieron en esa acción. Pantich sostuvo que “los dos cambios de Ponzio no solo fueron necesarios, sino que los dos fueron partícipes necesarios de lo que terminó siendo el gol agónico y la victoria para River”. Juan Cruz Meza ingresó por la izquierda, Beltrán quedó involucrado en la maniobra y Thiago Almada completó el ataque con su llegada al área.
La lectura de Pantich ubica a Almada dentro de una tradición futbolística de River que combina un 10 con un 8. En ese esquema, Tobías Andrada aparece como el mediocampista que llega y que sumó gol, mientras Almada ocupa el rol de pensador y conductor. “Almada, me saco el sombrero. El conductor, el productor de las jugadas de River”, resumió el periodista.
El campo de juego del Monumental José Fierro, afectado por la lluvia y con las áreas deterioradas, complicó la circulación de la pelota. River necesitaba asociarse y sostener la posesión para progresar, una exigencia que, en el análisis de Pantich, vuelve todavía más determinante a Almada: “Porque River demanda la presencia de Almada, porque Almada es el conector de cada jugada”. El equipo puede tener otras vías, pero la mayoría de los ataques encuentra en él su punto de enlace.
La referencia internacional de Thiago Almada también fue utilizada para explicar su peso específico. Pantich recordó que fue titular en la Selección Argentina y compañero de Messi: “Por algo jugaba de titular en la Selección Argentina, en una camada brillante, en una camada extraordinaria donde jugó el mejor futbolista de la historia de este deporte, que era Messi, y él era su compañero. No es casualidad”. Para esta mirada, su influencia en River no aparece por accidente ni se limita a un partido.
El triunfo dejó a River a tres puntos de Vélez en la tabla anual, a cinco de Argentinos Juniors y a seis de Independiente Rivadavia, según la cuenta de Pantich. Quedan siete partidos del campeonato regular del Torneo Clausura y 21 puntos en juego; en ese tramo, la pregunta ya no pasa por si Thiago Almada fue figura, sino por cuánto puede funcionar River cuando él no participa de sus ataques.
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