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River se desprendió del “Container de Cantilo”: El balance final

El proceso que modificó la estructura del plantel profesional.

Dirigencia de River
Container de Cantilo

(ARGENTINA).- “Asumiremos la pérdida, pero cortaremos una situación que no es sostenible”, afirmó Stefano Di Carlo. Este viernes 11 de septiembre, River completó las salidas de Fabricio Bustos y Matías Viña, los últimos dos futbolistas apartados del plantel profesional. La resolución dejó atrás el Container de Cantilo y cerró un proceso de 87 días.

El 16 de junio, un comunicado confirmó la decisión de separar a los 13 jugadores, que ya había sido anunciada por Di Carlo. Desde el 22 de junio, el grupo se entrenó en el nuevo predio de Cantilo, que todavía estaba en obra. Los futbolistas debieron cambiarse y ducharse en un container porque los vestuarios no estaban terminados. Así se desarrolló la etapa que quedó identificada como el Container de Cantilo.

“Fue una decisión deportiva. Pero reflexionando y viendo lo que ocurrió, fue un error por la manera y el lugar. La velocidad y la decisión de la sede fueron equivocaciones y se buscó corregir en tiempo real. Hubo errores de forma y tenemos que corregirlos, pero responde a uno de los momentos más críticos de resultados en la era moderna de River”, dijo Stefano Di Carlo.

Fabricio Bustos rescindió el contrato que terminaba en 2027 y continuará su carrera en Coritiba. River había pagado 5 millones de dólares por el lateral en 2024. Matías Viña, en tanto, tenía vínculo hasta diciembre y acordó con River y Flamengo el corte de su préstamo, para luego ser presentado como cedido en Cruzeiro; su llegada al club había tenido un cargo de 500 mil dólares. Con esas dos salidas, el Container de Cantilo quedó como el último capítulo de la separación de los 13 futbolistas.

Paulo Díaz y Maxi Meza fueron los primeros en rescindir: el defensor pasó a Atlanta United y el volante se fue a Independiente. Alex Woiski rescindió y firmó en Deportivo Táchira, mientras Ian Subiabre y Santiago Lencina salieron a préstamo a Tigre y Burgos, respectivamente, con opción de compra por el 50% de sus fichas. Maximiliano Salas fue cedido por 12 meses a Independiente Rivadavia, sin cargo y con una opción de compra de 4 millones de dólares por la mitad de su pase.

Kevin Castaño fue cedido a Atlético Mineiro con una obligación de compra del 50% en 5 millones de dólares si cumple determinados objetivos. Kendry Páez regresó a Chelsea e integra su equipo juvenil, y Germán Pezzella rescindió para firmar con Peñarol. Matías Galarza Fonda pasó a Inter Miami por un año, con una obligación de compra de 3 millones de dólares por el 50%, mientras Giuliano Galoppo fue cedido a Atlanta United hasta junio, con opción de compra de 6 millones.

El balance económico parte de los 45 millones de dólares que River había invertido para incorporar a los 13 futbolistas. Ninguno fue vendido en esta ventana: cinco rescindieron, seis salieron cedidos y dos préstamos se finalizaron. La salida permitió liberar contratos por unos 25 millones de dólares anuales, dentro de un costo total de 50 millones para el fútbol profesional. “Para incorporar, tenés que sacar. El costo de plantilla se afronta con los recursos que liberás”, explicó Di Carlo.

La dirigencia destinó otros 67 millones de dólares para sumar a los nueve refuerzos de este mercado, con la intención de equilibrar el costo y el rendimiento del plantel. Si se cumplen las obligaciones de compra de Castaño, Galarza Fonda y Galoppo, River podrá recuperar unos 11 millones de dólares. El plan anunciado por Di Carlo como “tres mercados en uno” contempla que en 2027 haya incorporaciones puntuales, vinculadas a las ventas que se concreten.

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