(ARGENTINA).- River llega al José Fierro con seis goles en dos partidos, pero Leonardo Ponzio pondrá a su equipo frente a la defensa que menos recibió en el torneo. Atlético Tucumán apenas concedió tres tantos en lo que va del segundo semestre y será local este sábado. El partido tendrá un contraste definido: el ataque del Millonario, revitalizado en las últimas fechas, contra un conjunto que convirtió su arco en una de las principales fortalezas del campeonato.
El interinato de Leonardo Ponzio empezó con dos triunfos y seis puntos sobre seis posibles. River venció a Banfield y luego derrotó 3 a 1 a Independiente Rivadavia de Mendoza como local, con dos tripletes en esos encuentros. La producción ofensiva modificó el clima del equipo y le permitió sostener una levantada después del cambio de entrenador.
Atlético Tucumán recibió apenas tres goles en el segundo semestre, incluso con su participación en la Copa Argentina, y es el equipo con la valla menos vencida del torneo. De los nueve partidos jugados después del Mundial, solo recibió tantos en dos: dos frente a Sarmiento y uno contra Racing en la última presentación. El dato explica la dificultad que tendrá River para imponer su ritmo.
La muralla de Atlético Tucumán
Julio César Falcioni consiguió que Atlético Tucumán mantuviera el arco en cero en 11 de los 19 partidos que dirigió. Siete de esas vallas invictas fueron en el estadio José Fierro, donde el equipo encontró una respuesta defensiva todavía más firme. La seguridad en el fondo también le permitió al Decano ubicarse, de momento, entre los ocho primeros de su zona en el Clausura.
La línea defensiva que se impuso en Avellaneda está formada por Di Plácido, Ferreira, Vallejo y Galván, con Ingolotti como arquero. Ninguno de esos nombres llegó acompañado por un mercado de pases de grandes cifras, pero el funcionamiento colectivo redujo los espacios y limitó las situaciones de los rivales. Falcioni construyó una estructura que llega al cruce con River después de haber recibido goles en solo dos de sus últimos nueve encuentros.
La recuperación ofensiva de River tuvo dos decisiones centrales. Thiago Almada fue ubicado como enganche, una posición en la que puede participar más cerca del área, mientras que Ángel Correa quedó liberado en los metros finales. El regreso de Sebastián Driussi, además, reforzó el ataque por sus goles y por el aporte que realiza en el juego colectivo.
El desafío de Leonardo Ponzio será sostener esa producción ante un rival que suele protegerse bien en su cancha. River todavía está afuera de los playoffs de su grupo y quedó a cuatro puntos de los puestos de Copa Libertadores en la tabla anual, por lo que necesita seguir sumando mientras intenta corregir las ventajas que todavía concede en defensa. La visita tendrá que encontrar el equilibrio entre atacar con varios hombres y no quedar expuesta.
El antecedente inmediato favorece al local: River acumula seis partidos sin ganar en el José Fierro, mientras que Atlético Tucumán perdió apenas uno de sus últimas ocho presentaciones allí. El cruce entre el ataque de Leonardo Ponzio y la defensa de Falcioni se jugará este sábado en el estadio José Fierro, con el arco del Decano como el primer obstáculo para el equipo visitante.
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