(ARGENTINA).- La salida de Fabricio Bustos dejó a un solo integrante de la lista de jugadores apartados entrenándose en Cantilo: Matías Viña. El lateral izquierdo uruguayo, de 28 años, disputó 14 partidos con River, sin goles ni asistencias. La salida de Bustos convirtió ese caso en el último pendiente del proceso de separación del plantel, aquella decisión que llevó adelante el club por recomendación del Director Deportivo Pablo Longoria.
El futuro inmediato de Matías Viña quedó condicionado por la falta de mercados disponibles. El defensor seguirá entrenándose en Cantilo mientras espera una alternativa para continuar su carrera, pero ya no puede pasar a otro club argentino porque el libro de pases local cerró el 2 de septiembre. Tampoco aparecen opciones en las principales ligas europeas.
Rusia mantiene abierto su mercado hasta el 10 de septiembre, mientras que México y Brasil lo harán hasta el 11. Grecia y Portugal tienen plazo hasta el 15, Emiratos Árabes Unidos hasta el 28 y Arabia Saudita hasta el 12 de octubre. Esos son los destinos que todavía podrían permitir una salida antes de que se cumpla el préstamo.
Flamengo conserva la decisión sobre el futuro de Matías Viña, porque es el dueño de su pase. El club brasileño lo cedió a River en enero hasta fines de 2026, con un cargo de 500 mil dólares y una obligación de compra de cinco millones de dólares por el 100% de los derechos si el jugador disputaba la mitad de los partidos del año. Esa condición no se activó durante su paso por el equipo.
River evaluó devolver al lateral antes de que terminara la cesión, pero la alternativa quedó descartada porque la rescisión anticipada implicaba el pago de una multa. Por eso, Matías Viña permanecerá en el club durante lo que resta del año, salvo que Flamengo consiga cerrar antes su continuidad en otra institución. Hasta entonces, su lugar de entrenamiento seguirá siendo Cantilo.
La dirigencia de River había incluido al uruguayo, a fines del semestre pasado, en una lista de 14 futbolistas que no serían tenidos en cuenta. Esa decisión de separar jugadores habría respondido a una recomendación de Pablo Longoria en su función de director deportivo del equipo. Los demás casos se resolvieron con rescisiones, préstamos y una venta: entre las salidas estuvieron Paulo Díaz, Maximiliano Meza, Germán Pezzella, Alex Woiski, Kendry Páez, Fabricio Bustos y Andrés Herrera, mientras que otros fueron cedidos a distintos clubes.
Leonardo Ponzio asumió como entrenador y River consiguió seis puntos sobre seis después de la salida de Eduardo Coudet, incluido el triunfo por 3 a 1 ante Independiente Rivadavia de Mendoza. La mejora ofensiva mostró mejores versiones de Ángel Correa y Thiago Almada, aunque el equipo todavía está fuera de la fase eliminatoria de su grupo y quedó a cuatro puntos de los puestos de Copa Libertadores y a siete de la cima de la tabla anual. El próximo partido será ante Atlético Tucumán, mientras el caso del lateral dependerá de que Flamengo encuentre un destino antes del cierre del último mercado disponible.
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