(ARGENTINA).- Matías Viña es el único futbolista marginado del plantel profesional de River Plate que todavía entrena en el predio de Cantilo. La salida de Fabricio Bustos, que acordó la rescisión total de su contrato, dejó al lateral uruguayo completamente solo en ese espacio, donde los hinchas lo bautizaron de manera irónica como el “ganador de Gran Cantilo”. El predio secundario funciona con un contenedor como vestuario temporal mientras avanzan las obras.
El pase de Matías Viña pertenece a Flamengo. El defensor llegó cedido a River Plate a comienzos de año con una obligación de compra de 4,5 millones de dólares si alcanzaba el 50% de los partidos. Después de que Eduardo Coudet lo borrara del plantel, River intentó interrumpir el préstamo, pero el vínculo entre los clubes no se pudo resolver.
Flamengo exige que River Plate pague la totalidad del salario de Viña hasta el 31 de diciembre si se corta el préstamo. River se niega a abonar esa cifra por un jugador que no utiliza, y esa diferencia mantiene frenada la salida del uruguayo. La resolución requiere definir quién asume el costo del contrato durante el período restante.
El Getafe de España era una de las alternativas para Viña, pero prefirió fichar a Johan Mojica. Con esa posibilidad caída, el uruguayo depende de que Flamengo le consiga un destino en los pocos mercados que permanecen abiertos. Entre las opciones aparecen Grecia, Rusia, México y Brasil, con ventanas de inscripción que todavía pueden permitir una operación.
Rusia tiene como fecha límite el 10 de septiembre de 2026, mientras que México permite inscribir futbolistas provenientes del exterior hasta el 11 de septiembre. El mercado griego cierra el 15 de septiembre. Turquía suele mantener abierta su ventana durante la primera quincena de septiembre, por lo que también figura como alternativa para la búsqueda de club. En México, el plazo para transferencias internas vence el 9 de septiembre, aunque ese límite no alcanza a los jugadores llegados desde el exterior.
El éxodo de los apartados
Los mercados de Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes ofrecen otra vía porque suelen cerrar después que las ligas europeas. Esas plazas tienen la capacidad económica para destrabar el préstamo si pagan el 100% de la ficha o asumen el contrato del uruguayo. En ese escenario, River no debería abonar multas de salida a Flamengo.
El 17 de junio, la dirigencia de River encabezada por Stefano Di Carlo armó un grupo de 11 profesionales apartados en Cantilo para reducir la masa salarial y achicar el plantel. Las salidas se concretaron con rescisiones, préstamos y regresos anticipados a los clubes dueños de los pases. El caso de Viña quedó como el único pendiente de aquella lista.
Fabricio Bustos fue el último en salir antes de Viña: rescindió un contrato vigente hasta 2027 y quedó con el pase en su poder. River había invertido 5 millones de dólares por el lateral derecho en 2024. Germán Pezzella también rescindió y pasó como libre a Peñarol de Uruguay, mientras Giuliano Galoppo fue cedido al Atlanta United y Matías Galarza Fonda al Inter Miami.
“una experiencia extraña”, dijo Alexander Woiski al referirse a la marginación, antes de rescindir su contrato y fichar como libre por el Deportivo Táchira. Kendry Páez interrumpió su préstamo y regresó al Chelsea, mientras Kevin Castaño fue cedido al Atlético Mineiro. Maximiliano Salas pasó a Independiente Rivadavia, Ian Subiabre a Tigre y Santiago Lencina al Burgos de España. Si no prospera una negociación en los mercados que siguen abiertos, Matías Viña deberá continuar entrenando solo en Cantilo hasta el 31 de diciembre.
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