(ARGENTINA).- “Fue una experiencia extraña. Un club como River, el más grande de América, tomó una decisión llamativa. Somos personas que trabajamos, se den las cosas en la cancha o no, y se tomaron decisiones incorrectas. Al final, el club se dio cuenta y ayudó a la salida mía y de mis compañeros. Tuvieron esa iniciativa”, dijo Alex Woiski. La decisión de apartar al grupo del que formó parte fue aconsejada por Pablo Longoria ni bien llegó al cargo de Director Deportivo, antes de la pretemporada. El atacante terminó entrenando en Cantilo, no debutó en Primera y se fue de River como jugador libre.
El grupo atravesó ese período apartado del plantel profesional y con entrenamientos en condiciones particulares. “Algunos veníamos a entrenar de capa caída y al principio el club no tenía muchas intenciones de facilitar las cosas. Nos ayudábamos entre nosotros y nos mantuvimos bien en lo físico y mental. Era complicado estar encerrados en un 4×4, pero había risas, profesionalismo, entrenamiento, seriedad y formamos un lindo grupo. Es algo que ya pasó…”, contó Woiski.
Woiski había llegado libre desde Mallorca y River le había colocado una cláusula de rescisión de 100 millones de euros. Cuando Pablo Longoria llegó al cargo de Director Deportivo, antes de la pretemporada, aconsejó apartar a ese grupo de jugadores. La expectativa inicial contrastó con el desenlace: el atacante entrenó durante meses con la Primera, pero el debut que esperaba nunca llegó.
“Estuve cerquita en los meses que estuve entrenando con la Primera. Me sentía en nivel para debutar y no se me dio”, expresó Woiski. El joven de 20 años perdió regularidad en la Reserva, donde jugó 18 de los 37 partidos posibles y marcó un gol ante Boca. La recomendación de Pablo Longoria quedó ubicada en el inicio de la etapa que terminó con su traslado a Cantilo.
La carta que comunicó el cambio llegó después de una merma en su continuidad. “Por tema de lesiones, suerte o no suerte, no se pudo dar. Aprendí un montón de jugadores de mucha talla, pero en Reserva perdí la regularidad (sumó 18 partidos sobre 37 posibles y anotó un gol, vs Boca). Los últimos siete/ocho partidos vengo sin la confianza del entrenador y sabíamos que algo no estaba yendo bien. Al mes y medio nos enteramos por la carta que se filtró que teníamos que ir a Cantilo”, relató.
La salida se produjo en condición de libre, el mismo modo en que había llegado, y River evitó pagarle los 18 meses de contrato que todavía le quedaban. Después de dejar Núñez, Woiski continuó su carrera en Venezuela y actualmente juega en el Deportivo Táchira, club con el que ya sumó minutos en el clásico del país.
Marcelo Gallardo, entonces entrenador de River, también quedó entre los aprendizajes que Woiski se llevó de su paso por el club. El atacante lo describió como “muy meticuloso en lo táctico, en lo técnico, que le encantaba que todo estuviera a la perfección”. El episodio asociado a Pablo Longoria no borró su identificación con River: “Me siento hincha a pesar de las circunstancias. Es el sueño de todo futbolista llegar a un club así, y más en mi caso que todos en mi familia son fanáticos. No mostrarles cómo jugaba y darles alegrías es triste, pero es una puerta que se cierra que en un futuro se puede volver a abrir y agradecido por la oportunidad. Espero poder regresar”. Por ahora, su carrera continúa en el Deportivo Táchira.
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