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Ponzio apostó por él y ahora afronta un desafío: “partido clave”

El defensor vuelve a escena tras una noche que todavía pesa.

Lucas Martínez Quarta
Lucas Martínez Quarta

(ARGENTINA).- “Es un momento. Lo he vivido en carne propia eso de tener todas las miradas. Yo lo veo muy bien, lo conozco desde chiquito, lo he criado, sé lo que siente por esta institución y siente mucho más que todos. Tiene calidad, es jugador de Selección, jugó en Europa…”, dijo Leonardo Ponzio. El respaldo del entrenador interino terminó siendo determinante para que Lucas Martínez Quarta dejara atrás la posibilidad de salir de River y se quedara, al menos, durante los próximos seis meses. Este domingo, el defensor de 30 años volverá a pisar el césped del Monumental ante Independiente Rivadavia, en su primer cara a cara con los hinchas desde la noche que lo dejó en el centro de las críticas.

La eliminación de River ante Independiente Santa Fe por la Copa Sudamericana quedó asociada a dos acciones de Martínez Quarta: el penal cometido en los minutos finales y el remate que se fue por encima del travesaño durante la definición desde los doce pasos. Esa actuación concentró las críticas sobre el defensor y convirtió el regreso a Núñez en una prueba personal. Será la primera vez que se encuentre con la gente en ese estadio desde aquella noche.

El partido contra Independiente Rivadavia representa para el jugador una oportunidad de reencontrarse con su público, revertir la imagen de aquella noche y volver a mostrar su nivel. Lucas Martínez Quarta, formado en River desde las divisiones inferiores, conoce desde chico el peso del club y mantiene una identificación profunda con sus colores. La búsqueda no pasa solamente por jugar, sino también por recuperar la confianza que necesitaba después de la eliminación.

La banca de Ponzio inclinó la decisión

La posibilidad de una salida apareció en los últimos días, con ofertas y conversaciones que podían terminar con el defensor fuera de River. Lucas Martínez Quarta habría considerado ese camino porque sentía que la relación con la gente había quedado irreparable después de las críticas. Sin una negociación concreta que avanzara antes del cierre del mercado europeo, el escenario cambió y se definió que continuará en Núñez.

Leonardo Ponzio fue el sostén que inclinó esa decisión. Cuando asumió como entrenador interino, tomó una postura definida con Martínez Quarta: lo bancó, lo acompañó e intentó devolverle confianza para que recuperara tranquilidad. Ponzio también conoce la presión de quedar bajo la mirada de los hinchas y el peso de equivocarse con la camiseta de River. Ese respaldo expreso terminó siendo determinante para torcer la idea de irse de Lucas Martínez Quarta.

La continuidad no fue presentada como una solución definitiva, sino como una decisión para los próximos seis meses. Martínez Quarta quiere revertir la imagen que dejó, volver a sentirse importante, recuperar su nivel y sacarse la espina de una eliminación que todavía le pesa. Su permanencia también le permite sostener el objetivo personal de recomponer el vínculo con la gente de River.

El reencuentro en el Monumental será este domingo, antes del comienzo del partido ante Independiente Rivadavia. Allí se verá la primera respuesta del defensor frente a los hinchas después de la noche ante Santa Fe y la oportunidad concreta de empezar a revertir aquella imagen.

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