(ARGENTINA).- River empató con Vélez en el Monumental, en el regreso de Darío Herrera al estadio después de 126 días. La presencia del árbitro reactivó el malestar por el penal que no cobró en el último superclásico y derivó en nuevos cánticos contra Claudio Tapia.
El antecedente de Herrera se remonta al superclásico en el que no sancionó un penal a favor del equipo de Coudet sobre el final. Aquella decisión lo convirtió en uno de los protagonistas del partido y dejó una cuenta pendiente con la tribuna de River, que volvió a recordársela desde el comienzo.
La designación de la Liga Profesional había puesto a los hinchas en estado de alerta antes del encuentro ante Vélez. Cuando la voz del estadio anunció el nombre del árbitro, la silbatina fue estruendosa y alcanzó un nivel similar al rechazo que recibió Guillermo Barros Schelotto, el entrenador del equipo visitante.
El recibimiento no quedó limitado al momento de la presentación. Durante los primeros minutos, Otamendi se acercó varias veces a discutir con Herrera, en una actitud que reflejó la tensión existente alrededor del arbitraje. La tribuna también reaccionó ante un fallo en el que el juez no cobró una falta y, de manera accidental, quedó en el medio de una jugada que le impidió a River recuperar la pelota.
Los cuatro goles del partido no tuvieron polémicas vinculadas con el arbitraje. El asistente Diego Martin estuvo atento en una acción que podía generar dudas por la posición de Ángel Correa en el primer gol, pero no sancionó fuera de juego. Después de ese tramo inicial, Herrera perdió protagonismo durante buena parte del desarrollo y el encuentro continuó sin nuevos episodios relevantes para la conducción.
La aplicación del reglamento encendió la protesta
El cambio de Vélez en el segundo tiempo volvió a poner al árbitro en el centro de la escena. Con el partido 2-1, Coudet decidió retirar a Correa a los 25 minutos para que ingresara Borré, pero el delantero demoró 25 segundos en abandonar la cancha. La demora tuvo una consecuencia inmediata: Herrera ordenó que Borré no ingresara durante un minuto.
La decisión respondió a la aplicación del reglamento, aunque fue recibida con enojo por los hinchas de River, que entendieron que la situación prolongaba las interrupciones del equipo visitante. Los hinchas silbaron nuevamente al árbitro después de esa acción y también dirigieron varios cánticos contra Claudio Tapia, en un momento en el que la tribuna ya estaba molesta por las demoras de Vélez y por el recuerdo del penal no cobrado en el superclásico. “Vos sos hincha de Boca”, fue la canción que bajó de los cuatro costados en referencia al mandamás del fútbol argentino.
El desarrollo del encuentro no dejó nuevas controversias importantes para Herrera. El árbitro cerró su actuación sin errores graves ni problemas en la conducción y amonestó cuando correspondía. Así, su vuelta al Monumental quedó marcada por el rechazo inicial y por la protesta durante el segundo tiempo, más que por decisiones arbitrales que modificaran el resultado del partido.
El historial de Herrera con River quedó en 35 partidos dirigidos después del empate ante Vélez. El registro marca 17 victorias, siete empates y 11 derrotas, una estadística favorable para el equipo pese a la bronca que todavía genera su actuación en el superclásico. El árbitro, que había sido designado por la Liga Profesional para este encuentro, terminó su regreso al Monumental sin nuevas jugadas polémicas.
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