River no tuvo una buena noche en Colombia, aunque rescató un empate frente a Independiente Santa Fe en Bogotá. El equipo de Eduardo Coudet tuvo la pelota por tramos pero acabó sufriendo para defender el cero a cero en los minutos finales. Para colmo, el técnico llevó a que el Millonario terminara con una postura y una formación peculiar, donde uno de sus refuerzos jugó en una insólita posición.
Para River era importante llegar al partido de la próxima semana, como mínimo, con igualdad en la general. También hubiese sido valioso ganar, pero se entiende que el contexto hacía de ella una tarea dificultosa. Más aún ante la decisión del entrenador de ceder la pelota y defender en el segundo tiempo. Todo se resolverá en el Monumental el siguiente miércoles.
El planteo de Coudet para los minutos finales del partido terminó siendo insólito para algunos jugadores. Sobre los 60 minutos, con los ingresos de Thiago Almada y Joaquín Freitas para reemplazar a Tomás Galván y Rafael Santos Borré respectivamente. Puso al campeón del mundo a jugar pegado a la banda izquierda, haciéndolo participar como una rueda de auxilio para Facundo González.
Coudet mandó a Almada para que se encargue de contrarrestar los avances del lateral rival. Con el ingreso de Valentín Lucero el mediocampista pudo desplazarse a una posición más centralizada. En la postura defensiva que adoptó Coudet, perdió cualquier tipo de influencia, donde River tuvo que dedicarse a mantener el resultado para definir todo en el Monumental.
Thiago Almada no pudo influir en ataque
Cada vez que Thiago Almada recibió la pelota, no había prácticamente nadie por delante de su línea. Con Ángel Correa cansado y Joaquín Freitas volcado hacia el carril derecho, River perdió todo tipo de peso ofensivo. Además, en los minutos finales el técnico intentó reforzar el lateral izquierdo con el ingreso de Valentín Lucero, terminando el partido con cinco defensores. Donde el campeón del mundo tenía que hacer de apoyó.

