(ARGENTINA).- (ARGENTINA).- “Tiene jugadores, no me jodan”, lanzó Sebastián Vignolo. La frase puso el foco sobre los jugadores de River como los principales responsables de sacar al equipo de la crisis actual, pese a la jerarquía y los recursos que maneja el plantel.
El análisis apuntó directo contra la idea de que los problemas vienen de afuera. Vignolo remarcó que los jugadores de River cuentan con representantes de distintas selecciones y que no se puede sostener que Tigre, Central o Aldosivi tengan más nombres que River. La realidad del mercado y los convocados internacionales —Franco Armani, Germán Pezzella o Gonzalo Montiel, entre varios— respaldan esa mirada.
La jerarquía no se tradujo en resultados
Ese respaldo no se tradujo en resultados. El equipo viene de perder la final del Apertura por 3 a 2 ante Belgrano en Córdoba, con el entrenador Eduardo Coudet expulsado, y aunque en la última fecha de la Copa Sudamericana goleó 3 a 0 a Blooming para clasificarse a octavos, la imagen global sigue sin convencer. La falta de reacción de los jugadores de River dentro de la cancha se volvió el eje de las críticas.
El dinero no es una traba
En la misma línea, los panelistas coincidieron en que el dinero no es una traba. Uno de los presentes describió que River tiene plata y puestos, insinuando que los futbolistas cuentan con todos los recursos y que la explicación no pasa por un problema de presupuesto. La obligación, entonces, recae sobre quienes entran a la cancha.
La actitud de los protagonistas
La carga anímica también estuvo en el centro de la discusión. Un panelista opinó que los jugadores de River deben tener el coraje de hacer algo más y revelarse. La idea de fondo es que la solución no vendrá solo de un cambio táctico o de un refuerzo de último momento, sino de una actitud distinta de los protagonistas.
El vestuario, bajo la lupa
Tanto el técnico como los jugadores de River son responsables, se planteó en el debate, aunque el peso mayoritario se inclinó hacia el vestuario. La figura de Coudet quedó bajo la lupa tras la expulsión en la final, pero el mensaje repetido fue que el plantel está en deuda y que sin autocrítica no habrá vuelta de página.
La exigencia se mantiene firme
Mientras el mercado de pases empieza a moverse con nombres como el de Ángel Correa —por ahora solo un rumor—, la exigencia se mantiene firme sobre los que ya están. La jerarquía individual de los jugadores de River no admite más excusas: el margen de error se terminó y la clasificación a octavos de la Sudamericana es apenas un punto de apoyo.
El torneo continental ofrece ahora la posibilidad de enderezar el rumbo. Con rival y fecha todavía a definir por sorteo, los octavos de final aparecen como la prueba inmediata en la que los jugadores de River deberán demostrar que tienen el carácter para sacar al equipo adelante.
El único camino
El respaldo de nombres de selección y un presupuesto holgado convierten la falta de reacción en un problema exclusivamente futbolístico y anímico. La frase que retumbó en el debate no deja lugar a interpretaciones: River tiene jugadores. Que lo demuestren, es el único camino.
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