(ARGENTINA).- “Estoy enojado, se nos trató muy mal, creo que no merecíamos terminar así, apartados”, disparó Maxi Salas tras concretar su salida de River a Independiente Rivadavia de Mendoza. La respuesta no tardó en llegar: Renzo Pantich salió a terciar en la polémica por los jugadores apartados y defendió buena parte del accionar de la dirigencia, aunque con un matiz sobre las formas.
Pantich se mostró en desacuerdo con el lugar al que fueron enviados los futbolistas marginados. “No coincido con la decisión de mandar a esos jugadores a entrenarse en Cantilo; se los dije a quienes toman decisiones en River porque para mí era evitable”, explicó Renzo Pantich, y deslizó cuál habría sido la solución para el cortocircuito: “Lo lógico hubiera sido que entrenaran en el River Camp, pero a contraturno y usando las mismas instalaciones de siempre”. Sin embargo, al mismo tiempo rechazó el término “destrato” que había usado el delantero correntino. “Yo defendí muchas veces a Maxi Salas, pero destrato es otra cosa. Destrato es que no te paguen el sueldo o que no tengas agua caliente para bañarte. Acá tenían todas las condiciones”, contrastó Pantich, y detalló que esos quince jugadores apartados le representan al club “unos 20 millones de dólares por año”.
El periodista también relativizó la queja de los futbolistas por las instalaciones de Cantilo. “Se sintieron destratados por cambiarse en un contenedor, pero ese contenedor es de primer nivel y forma parte de un predio de primer nivel”, aseguró. Y fue en ese punto donde Renzo Pantich marcó su mayor distancia con el reclamo de Salas: “Lo único que puedo considerar un destrato es que Longoria te diga que no vas a ser tenido en cuenta”.
La desvinculación de Salas el lunes, cedido a Independiente Rivadavia por un año sin cargo y con una opción de compra de 4 millones de dólares por el 50% del pase, fue el disparador de un cruce que expuso los pliegues del operativo de limpieza que encabeza Pablo Longoria. El delantero de 28 años, que ya viajó a Mendoza para sumarse al plantel de Alfredo Berti, había dicho que el llamado del dirigente se produjo “un día antes de la pretemporada” y que todo se manejó por teléfono. Pantich confirmó que de ahora en más todas las salidas se manejarán con la misma premisa: “El equipo que los incorpore deberá hacerse cargo de la totalidad de sus salarios. Así pasó con Maxi Salas y ocurrirá con el resto”.
El mercado no se detiene
Mientras se resuelven las bajas, Pantich adelantó movimientos del mercado de pases que mantienen en vilo a los hinchas. Dio por cerrada la llegada de Francisco Ortega: “Ya es nuevo refuerzo de River: llega por cinco millones de dólares por el ciento por ciento del pase y firmará contrato hasta diciembre de 2029”. Además, ratificó que Thiago Almada rechazó ofertas de Cruzeiro y Flamengo y que “esta semana terminará de cerrar su llegada a River”. En ese contexto pintó la foto final de un semestre vertiginoso: “Con él, River cerrará un gran mercado de pases; después tendrá que demostrarlo en la cancha porque los números de este semestre son muy malos”. En paralelo, Pantich contó que Germán Pezzella está muy cerca de emigrar a Emiratos Árabes, que Santiago Lencina se encamina al Burgos de España y que el club ya elevó una consulta a la FIFA por la situación de Matías Galarza Fonda para ver si existe una excepción que permita una nueva transferencia en esta misma temporada.
