(ARGENTINA).- “Después de la derrota de River, desde la secretaría técnica comunicaron al agente de Maximiliano Salas que no debían cerrar el traspaso a Independiente Rivadavia de Mendoza”, informó este domingo el periodista Matías Cabezas. El delantero, que tenía todo acordado para emigrar a la Lepra mendocina, vio cómo la dirigencia del club de Núñez frenó la operación de manera sorpresiva y Maximiliano Salas continúa entrenando en el predio de Cantilo.
La novedad cambia por completo el panorama de un pase que se había confirmado apenas un día antes. El sábado 2 de agosto, horas después de que River modificara su postura respecto de los futbolistas que no integraban la consideración del cuerpo técnico, se había oficializado el préstamo del atacante a Independiente Rivadavia por una temporada. El acuerdo era sin cargo y sin opción de compra, con el club mendocino haciéndose cargo de la totalidad del contrato del jugador.
Maximiliano Salas no era tenido en cuenta por Eduardo Coudet y entrenaba apartado junto a otros compañeros. Su último partido oficial fue el 27 de mayo, cuando convirtió el gol del triunfo de River frente a Sporting Cristal por la Copa Sudamericana. Desde entonces, el nacido en Curuzú Cuatiá sumó minutos únicamente en los entrenamientos, lejos de la consideración del entrenador.
La llegada a Mendoza aparecía como una oportunidad concreta para que el delantero recuperara protagonismo. Alfredo Berti, director técnico de la Lepra, había sido uno de los principales impulsores de su incorporación. Tras la salida de Sebastián Villa, el equipo necesitaba un futbolista con capacidad para desequilibrar, experiencia en escenarios importantes y poder de gol, un perfil que Maximiliano Salas encajaba a la perfección.
Sin embargo, la secretaría técnica de River, en contacto directo con el agente del jugador, dio marcha atrás con la transferencia después de la derrota del equipo en su última presentación. La decisión deja a Salas en un limbo futbolístico: continúa apartado por decisión del cuerpo técnico pero sin la posibilidad de sumar minutos en otro club.
El ciclo de Maximiliano Salas cuenta, hasta el momento, con 37 partidos disputados, siete goles y dos asistencias. Números que quedaron lejos de las expectativas que había generado la fuerte inversión que realizó River para incorporarlo desde Racing.
Por ahora, Maximiliano Salas seguirá entrenando en Cantilo a la espera de una definición sobre su futuro. El libro de pases continúa abierto, pero el freno de la secretaría técnica mete ruido en una salida que parecía cerrada y abre interrogantes sobre el próximo paso del delantero.
