(ARGENTINA).- «River sigue siendo un equipo imponente cuando ataca, endeble cuando defiende y ahora los hinchas estallaron el Monumental gritando contra jugadores, dirigentes y cuerpo técnico. Otra derrota con los mismos errores de siempre», definió Juan Cortese. La frase describe la tarde de River, que perdió 1‑0 ante Rosario Central en el Más Monumental por el Torneo Clausura y sumó su tercera caída consecutiva en el certamen, la quinta en los últimos seis partidos. El equipo de Eduardo Coudet naufragó otra vez y la gente hizo sentir su bronca con una contundencia pocas veces vista.
El clamor de los hinchas
La silbatina y los cánticos contra futbolistas, dirigentes y cuerpo técnico marcaron la jornada. “Jugadores, la con… de su madre”, se escuchó desde las tribunas, mientras otro sector apuntó contra la directiva: “La comisión, la comisión…”, relató Germán Balcarce. El periodista agregó que un reclamo tan explícito contra la comisión “no sucedía desde la época de Daniel Passarella como presidente”. El “que se vayan todos” que bajó de las gradas, sumado a la silbatina final, completó un clima de hostilidad total.
Pese a que River generó situaciones para al menos igualar, la falta de contundencia y los errores defensivos volvieron a condenarlo. “Ni con empuje pudo empatar River. La rebeldía del final no le alcanzó para evitar el 0‑1”, analizó Juan Balbi. El equipo no mereció perder, según coincidieron varios observadores, pero los merecimientos pesan poco cuando las caídas se repiten partido tras partido.
La derrota llegó apenas un día después de la goleada 3‑0 sobre Blooming por la Copa Sudamericana, que clasificó al equipo a los octavos de final y había traído algo de alivio. Sin embargo, en el plano local la película es distinta: el conjunto de Núñez no logra enderezar el rumbo y carga con la mochila de la reciente final perdida del Torneo Apertura ante Belgrano de Córdoba (2‑3, el 24 de mayo).
Con este resultado, River quedó en zona baja de la tabla del Clausura y la presión sobre Eduardo Coudet crece, aunque la dirigencia no emitió señales inmediatas sobre su continuidad. La imagen de un equipo al que le cuesta sostener los partidos se convirtió en constante.
Hasta el cierre de esta nota, ni Coudet ni los jugadores hablaron públicamente. El silencio del plantel y del cuerpo técnico contrastó con el estruendo de los hinchas, que abandonaron el Monumental entre insultos y gestos de impotencia.
River atraviesa uno de los momentos más oscuros de los últimos años. Sin respuestas futbolísticas y con la interna bajo máxima tensión, el equipo deberá recomponerse de urgencia para que la crisis no se vuelva irreversible.
