(ARGENTINA).- “Maximiliano Salas NO está licenciado y la foto que subió en el mar Caribe es producto de una publicidad. El delantero hoy entrenó en el Predio Cantilo y continúa analizando las diferentes ofertas. De todas maneras, estas acciones no ayudan al presente de River“, explicó Renzo Pantich. En medio de la tormenta, Maximiliano Salas está a un paso de ser refuerzo de Independiente Rivadavia, que le ofrece el mismo contrato que percibe en River.
La imagen del delantero con un mate en una playa caribeña encendió las redes en un momento de máxima tensión para River, que venía de quedar eliminado de la Copa Argentina frente a Aldosivi y de perder en el debut del Clausura ante Barracas Central. Aunque la postal correspondía a una acción publicitaria para una marca de yerba mate y el atacante cumplió con su entrenamiento en el predio de Cantilo, en el entorno del club remarcaron que este tipo de gestos no ayudan. Salas integra el grupo de apartados que la dirigencia marginó en junio y que los hinchas bautizaron como “la banda del container”, por los trailers donde se cambian mientras se termina la obra del predio.
La oferta de la Lepra
La salida que más avanzó es la de Independiente Rivadavia, que disputa la Copa Libertadores y busca un refuerzo de ataque. Matías Cabezas aseguró: “Independiente Rivadavia, muy cerca de Maximiliano Salas. La Lepra mendocina tiene negociaciones avanzadas para incorporarlo a préstamo. El club le ofrece el mismo contrato que actualmente percibe en River”. La oferta incluye un préstamo con cargo y una opción de compra, aunque al delantero no le seduce la idea de regresar a Mendoza y su prioridad sigue siendo una venta definitiva.
River, por su parte, necesita aliviar la carga salarial de jugadores que Eduardo Coudet no tendrá en cuenta. El club le había pagado a Racing 8 millones de dólares por la ficha de Salas en julio de 2025 y la operación total ascendió a 10 millones, pero el rendimiento no convenció: en 37 partidos –23 como titular– acumuló 2133 minutos y apenas marcó 7 goles. Su contrato, que vence en diciembre de 2029, vuelve urgente encontrarle una salida antes del cierre del libro de pases.
Con la ventana de transferencias a punto de cerrar el 31 de julio, las próximas horas serán clave. Salas comparte la lista de marginados con nombres como Germán Pezzella, Matías Viña, Giuliano Galoppo, Fabricio Bustos, Ian Subiabre, Santiago Lencina y los mundialistas Matías Galarza Fonda, Kendry Páez y Kevin Castaño, todos borrados del plantel principal desde junio. Mientras River intenta colocar a esos futbolistas, la Lepra confía en que la vidriera de la Copa Libertadores convenza al delantero de volver a calzarse la camiseta que ya supo vestir en su primera etapa en Mendoza.
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