(ARGENTINA).- Ángel Correa se perfila para ser titular por primera vez desde su regreso a River. Mañana, ante Gimnasia por la segunda fecha del Torneo Clausura, el delantero sumaría su primer partido desde el arranque apenas una semana después de un debut contrarreloj que dejó buenas señales. El equipo de Eduardo Coudet necesita una victoria urgente para cortar la racha negativa, y la jerarquía del ex Atlético de Madrid aparece como la apuesta más fuerte para cambiar la cara.
El atacante desembarcó en Buenos Aires el jueves, firmó su contrato el viernes y 48 horas después ya jugaba 24 minutos en la derrota frente a Barracas. Sin pretemporada ni ritmo de competencia —venía de no entrenarse con Tigres—, el ingreso de Ángel Correa fue un pequeño sacudón para un equipo que no encontraba respuestas: generó dos de los cuatro remates al arco que tuvo River en toda la noche y, en su primera intervención, enganchó hacia adentro y sacó un disparo exigido que obligó al arquero rival. Fue un chispazo breve pero suficiente para entender por qué el club aceleró los tiempos.
La urgencia de Coudet tiene fundamentos concretos. River acumula tres golpes en fila: perdió la final del Torneo Apertura contra Belgrano en Córdoba, quedó eliminado de la Copa Argentina por penales ante Aldosivi y arrancó el Clausura cayendo como local ante Barracas. En ese contexto de desorden ofensivo y falta de fluidez, la decisión de recurrir a Correa el mismo día que firmó dejó en claro que el cuerpo técnico lo considera un futbolista capaz de destrabar partidos complejos.
Con una semana completa de entrenamiento en el predio de Ezeiza, la posibilidad de que el ex Atlético de Madrid vaya desde el arranque ganó fuerza en las últimas horas. Coudet no confirmó públicamente la alineación, pero la lógica del plantel empuja a que Ángel Correa salga de titular: en los últimos 90 minutos sin contar su ingreso, River apenas generó dos remates al arco, una muestra de los serios problemas para lastimar. Su desequilibrio en el uno contra uno y su capacidad para resolver en los últimos metros son hoy la principal carta de un equipo que perdió confianza.
La inversión también le agrega peso a la apuesta. River desembolsó 15 millones de dólares más otros dos millones en objetivos, lo transformó en la contratación rutilante del mercado y le entregó la emblemática camiseta número 10. El delantero viene de ser la gran figura de Tigres (54 partidos, 23 goles y 14 asistencias) y acumula un extenso recorrido de elite: en el Atlético de Madrid disputó 498 encuentros oficiales, con 88 goles y 55 asistencias. La expectativa es que esa jerarquía se traduzca rápido en fútbol para una recuperación que no admite más demoras.
De cara al choque contra Gimnasia, el desafío para Correa es doble: readaptarse en tiempo récord al fútbol argentino y asumir el rol de referente ofensivo mientras el resto del equipo intenta reencontrar su funcionamiento. En los 24 minutos del debut mostró personalidad para pedir la pelota y encarar, dos atributos que River había diluido en la seguidilla de golpes. Su probable inclusión desde el inicio reconfiguraría el ataque, seguramente en dupla con Sebastián Driussi o Maximiliano Salas, los otros delanteros que supo utilizar Coudet.
La pelota comenzará a rodar mañana en el Bosque de La Plata, y todos los focos apuntarán a Ángel Correa. Será su primera oportunidad real de empezar a devolverle a River la mística que, por ahora, parece haber perdido.
