(ARGENTINA).- “Era uno de los mejores jugadores de la liga”. La frase se la escuchó a Guido Pizarro, entrenador de Tigres, apenas se confirmó el pase de Ángel Correa a River. Tras una novela de idas y vueltas, el delantero se despidió del fútbol mexicano dejando un hueco enorme en la ofensiva felina.
Pizarro no solo lamentó la pérdida futbolística, sino que también le dedicó palabras de reconocimiento humano a su ex dirigido. “Ángel fue un profesional desde el día uno en este equipo, es una gran persona. Aportó valor en la cancha en muchos aspectos. Todo el mundo apreciamos cómo se ha comportado”, destacó el DT argentino.
Además, el técnico se mostró respetuoso de la voluntad del jugador, que insistió hasta el cansancio para forzar su vuelta al fútbol argentino. “Son decisiones de vida. Él lo transmitió, vino un club y pagó lo que se pedía por él. Nos habría encantado que esta relación hubiera durado mucho más tiempo, pero así es la vida”, explicó Pizarro.
El lamento del entrenador tiene un sustento estadístico contundente. En su año en suelo azteca, Ángel Correa se convirtió en una pieza irremplazable para los felinos: disputó 54 partidos, marcó 23 goles y repartió 14 asistencias. Con su talento, Tigres alcanzó una final de liga y otra de la Copa de Campeones de Concacaf, ambas perdidas ante el Toluca.
La letra chica del fichaje
Para quedarse con Ángel Correa, la dirigencia de Núñez realizó la inversión más grande jamás vista en una transferencia doméstica. Las negociaciones con los mexicanos fueron eternas, pero el apretón de manos final llegó con una cifra récord sobre la mesa: 15 millones de dólares. De esta manera, se transformó en la compra más cara en la historia del fútbol argentino.
Con la revisión médica superada y los papeles firmados, Ángel Correa ya se puso a disposición del Chacho Coudet. El ex Atlético de Madrid se perfila como el sexto refuerzo del plantel millonario y aguarda su estreno oficial con la camiseta de River tras más de una década en el exterior.
