(ARGENTINA).- “En los últimos días recibí cientos de amenazas y puteadas no solo para nosotros, sino para mis hijas también, y eso sí que tiene un límite”, escribió Sabrina Di Marzo, la esposa de Ángel Correa, refuerzo top pretendido por Eduardo Coudet. El mensaje, publicado en medio de una negociación que se creía cerrada, refleja el clima hostil que rodea al jugador: su pase a River volvió a quedar en peligro por un nuevo cambio de condiciones de Tigres y el Millonario respondió con un ultimátum que vence este mismo jueves.
La institución de Núñez depositó una quinta y última oferta y le puso un plazo perentorio al club mexicano. Si no recibe una confirmación antes de que termine la jornada del 23 de julio, se retirará definitivamente de las conversaciones. Con ese movimiento, la dirigencia busca forzar una definición después de semanas de idas y vueltas que agotaron la paciencia en el Monumental.
Mientras tanto, Ángel Correa ya está en viaje hacia la Argentina. No fue una llegada programada para hacerse la revisión médica y firmar, sino una salida de urgencia: tanto él como su familia recibieron amenazas de muerte por su intención de dejar Tigres. Su esposa agregó: “Es fácil humillar, es fácil hablar sin saber y es más fácil echar culpas que hacerse cargo de las cosas como son, podría decir millones de cosas que prefiero callar. Pero con las niñas no… Dejen de amenazar y de insultar sin saber la historia, todo tiene un límite, respeto por 3 niñas de 10, 5 y 3 años. El tiempo siempre da la razón y está del lugar correcto”.
El miércoles por la noche, River y Tigres habían alcanzado un entendimiento total por 15 millones de dólares de traspaso más otros 2 millones en objetivos alcanzables. El propio delantero de 31 años se despidió de sus compañeros en la UANL y armó la mudanza. Sin embargo, este jueves, con los papeles a punto de cerrarse, la directiva mexicana modificó los términos por quinta vez desde que arrancó la negociación.
Lo que falta para el sí
La nueva dilación descolocó a River, que ya consideraba cerrada la que iba a ser la compra más importante de su historia, por delante de las de Kevin Castaño y Lucas Pratto. El contrato de Ángel Correa ya estaba redactado: vínculo hasta diciembre de 2029 con el cien por ciento de la ficha en poder del club de Núñez. Esa firma, que debía concretarse en cuestión de horas, ahora depende de que Tigres acepte la última propuesta millonaria.
Eduardo Coudet espera una resolución positiva con particular expectativa. El técnico de River venía hablando con Ángel Correa desde hace un par de meses y lo consideraba un refuerzo prioritario para darle un salto de calidad al plantel. De concretarse, Correa se convertiría en el sexto refuerzo del Chacho para este mercado, sumándose a Nicolás Otamendi, Mauro Arambarri, Giovanni González, Lucas Beltrán y Rafael Santos Borré.
El mercado de pases cierra el 31 de julio, pero en Núñez avisaron que no van a esperar hasta el final. La pelota quedó del lado de Tigres: si antes de la medianoche no hay un sí definitivo, la operación se caerá y Ángel Correa deberá regresar a México.
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