(ARGENTINA).- “Fue el peor papelón de la era Coudet”. Con ese calificativo, el periodista Juan Cortese analizó la caída de River por 3 a 1 ante Aldosivi, en Salta, que dejó al equipo de Eduardo Coudet eliminado en los 16avos de final de la Copa Argentina. Para Cortese, el resultado no es un hecho aislado sino la ratificación de una crisis que se profundiza sin que se avizore una salida clara.
Cortese consideró que el equipo actuó sin la intensidad necesaria para una instancia decisiva. “River jugó un partido oficial como un amistoso”, dijo, y remarcó que el Millonario “no pateó al arco” a lo largo de los 90 minutos. La derrota frente a un rival que no había ganado en el último torneo local desató todas las alarmas en Núñez.
El periodista advirtió que el entrenador quedó en una posición límite y que los próximos tropiezos pueden definir su ciclo. “Cada derrota va a ser prácticamente el inicio del fin. Coudet empezará a jugarse su continuidad”, afirmó. De aquí en adelante, el técnico se quedará sin margen de error.
Sin embargo, la crítica de Cortese fue más allá de la responsabilidad del banco de suplentes. El periodista sostuvo que el problema de River es estructural y no se arregla con un simple relevo. “No tiene que ver con un cambio de entrenador. Los entrenadores pasan y los problemas siguen”, explicó. Y añadió: “Los futbolistas pasan y River vive la misma histeria”.
En esa línea, apuntó contra las decisiones de recambio del plantel que, a su criterio, no modifican la esencia del problema. “Esto no se soluciona solamente con limpiar jugadores. Hay jugadores colgados, llegan otros y sigue pasando lo mismo”, describió el periodista, en una reflexión que apunta a la falta de un proyecto de largo plazo.
Una crisis sin respiro
La eliminación expuso las fisuras de un equipo que había llegado a Salta con interrogantes. A los 38 minutos del primer tiempo, Coudet metió dos cambios al mismo tiempo para intentar torcer un desarrollo que Aldosivi dominaba a voluntad. Nada alcanzó: la defensa se mostró frágil, los refuerzos no respondieron y los hinchas despidieron al equipo con cánticos en contra. La salida de Franco Armani, un símbolo de la institución, se sumó a una noche para el olvido.
River ya no tendrá la Copa Argentina como meta y deberá cicatrizar rápido sus heridas de cara a los octavos de final de la Copa Sudamericana, el último gran objetivo internacional que le queda en la temporada.
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