(ARGENTINA).- “Tuvo que amenazar hasta la AFA para poder firmar el contrato de Subiabre”. La frase, filosa y sin margen para la interpretación, la soltó Hernán Castillo en Love Stream para explicar el quiebre casi total de la relación entre la dirigencia de River y el representante Claudio Caniggia, un cortocircuito que impacta de lleno en el futuro de la joya del club: Ian Subiabre.
“Difícilmente Caniggia tenga otra vez un representado en River, muy difícil”, sentenció Castillo, antes de profundizar sobre el malestar puertas adentro del Monumental. “En River molestó mucho el accionar en general”, agregó el periodista, dejando en claro que la paciencia del club de Núñez con el entorno del delantero de la Reserva, que ya integra el plantel profesional con la camiseta 38, está definitivamente agotada.
El detonante de la grieta, sin embargo, tiene dos puntas. La primera la contó el propio Castillo sin rodeos: la presión ejercida en su momento para blindar el vínculo de Ian Subiabre. “Tuvo que amenazar hasta la AFA para poder firmar el contrato del pibe”, reveló, en referencia a la pulseada que permitió extender el acuerdo y asegurar la participación del juvenil en el Mundial Sub-20 con la Selección Argentina, un capítulo que la dirigencia de Stefano Di Carlo nunca digirió del todo.
La segunda punta es económica y, a ojos de River, raya lo insólito. Según explicó Castillo, el representante acercó sondeos que en el club calificaron con desdén. “Han traído ofertas irrisorias de 3 o 4 millones de dólares que yo a veces ni las cuento porque la verdad son hasta graciosas”, largó el periodista, reflejando la postura oficial de un club que no necesita vender por monedas a su proyecto más valioso de la cantera.
La respuesta del Millonario a esas cifras es tajante. “River no va a vender a Ian Subiabre por esa plata”, disparó Castillo, enfriando cualquier intento de fuga a precio vil en el próximo mercado. El ancla de la postura no es solo la confianza en el potencial del futbolista, sino el convencimiento de que el verdadero riesgo de desvalorización no corre por cuenta del club, una idea que Castillo bajó con crudeza: “Si no, se quedará dando vueltas y ahí sí valdrá tres o cuatro millones de dólares porque lo desvalorizó el representante, no River”.
Hoy Ian Subiabre, que había llegado a un acuerdo de palabra para extender su contrato, convive con esta herida abierta entre la cúpula dirigencial y un agente que, según el relato del cronista, tiene el vínculo con la institución prácticamente pulverizado.
La palabra del entorno
El escenario deja a Ian Subiabre en el medio de una disputa que condiciona el próximo paso de su carrera. Mientras en el Monumental se jactan de no aflojar ante ofertas menores a lo que consideran justo, el quiebre de confianza con Canijia añade un ruido extra a cualquier negociación. El pibe, de momento, sigue entrenándose en Argentina, apartado del plantel que se encuentra en pretemporada en España y espera definiciones, pero la certeza que sobrevuela Núñez es que para su representante, a esta altura, la puerta de River parece estar cerrada con siete llaves.



Vale más que 4 millones, pero menos de 10.