Después de dos derrotas consecutivas por el Torneo Clausura, River buscará recomponerse mediante la Copa Argentina. El equipo dirigido tácticamente por Marcelo Gallardo se enfrentará a Ciudad Bolívar, en un encuentro que puede ser bastante peligroso. En un momento donde la continuidad del entrenador pende de un hilo, un resultado negativo contra el equipo del ascenso terminaría de forzar su destitución.
Por esta razón, a pesar de tratarse de un conjunto de segunda división, el Millonario sabe que mañana, en San Luis, se juega muchísimas cosas. Aunque el nombre de Ciudad Bolívar puede sonar a un rival fácil, definitivamente no lo es. El equipo dirigido por Diego Funes viene de realizar una tremenda campaña en 2025 y salió campeón del Federal A, por lo que está temporada jugará en la Primera Nacional.
En este sentido, tuvo un auspicioso debut en la segunda categoría del fútbol argentino. Los bonaerenses empataron 1 a 1 contra Godoy Cruz, descendido de Primera, en Mendoza, por la primera fecha. Durante ese partido, por momentos, el conjunto visitante superó ampliamente al Tomba, por lo que la parcialidad mendocina comenzó a cantar insultos en contra de su propio equipo.
Dentro de su plantel, Ciudad Bolívar tiene a varios viejos conocidos del fútbol del ascenso. Entre los más destacados se encuentran los nombres de Arnaldo “Pitu” González, Cristian “Kily” Vega (lesionado) y Nahuel Yeri, quien es el capitán del equipo. Por otro lado, su poderío ofensivo radica en la figura de Khalil Caraballo, uno de los goleadores del Federal A, en 2025, con 13 conquistas.
Virtudes y defectos del rival para que River tenga en cuenta
Durante la campaña de ascenso a la Primera Nacional, el próximo rival de River se caracterizó por ser un equipo equilibrado y pragmático. Ciudad Bolívar no es un conjunto ultraofensivo, sino que prioriza el orden defensivo y la solidez colectiva para sostener resultados.
Eso sí, tienen buen juego por las bandas, lo que les permite llegar al área con centros. En tanto, el punto débil de los bonaerenses es la falta de posesión, por lo que si el Millo logra adueñarse del balón, encontraría soluciones.


