La posible llegada de Adam Bareiro a Boca reavivó un recuerdo incómodo para River. El delantero paraguayo, hoy en Fortaleza, tuvo un paso olvidable por Núñez, al punto de que buena parte del hincha celebró su salida. Sin embargo, en Boca creen que el contexto puede cambiarlo todo.
En el Millonario, el atacante paraguayo nunca encontró continuidad ni un rol definido. Alternó titularidades esporádicas, ingresó muchas veces desde el banco y quedó atrapado en un equipo que exigía rendimiento inmediato. El delantero cargó con la presión de ser “el 9 de River” sin respaldo futbolístico ni confianza sostenida. Cada error se amplificó y su margen se agotó rápido.
Boca observa otra cosa. Ve un atacante físico, con movilidad y sacrificio, ideal para un equipo que hoy prioriza el orden, el juego directo y la simpleza ofensiva. En un esquema menos dependiente de la elaboración fina y más enfocado en ocupar áreas y disputar duelos, Bareiro podría potenciar virtudes que en Núñez quedaron ocultas. No sería la primera vez que un futbolista rinde mejor en el rival de toda la vida tras fracasar en el Monumental.
El contraste también pasa por el clima. Boca ofrece hoy un entorno más paciente, donde el delantero no sería la única referencia ofensiva ni cargaría con la responsabilidad total del gol. River, en cambio, fue un escenario de urgencias constantes, donde cada partido parecía una final. Esa diferencia emocional puede ser clave para entender por qué en el cuadro de La Ribera creen que pueden aprovechar el buen presente del paraguayo en Fortaleza, opacando así el flojo nivel que mostró con la Banda.
¿Adam Bareiro podría rendir en Boca mejor que en River? El contexto también juega
Bareiro no cambió tanto como cambió el escenario. En Boca creen que el problema nunca fue el jugador, sino el lugar donde intentó serlo, en un River donde nunca pudo hacer pie. Y ahora, podría cambiar la pálida imagen que dio en su última etapa en Argentina.


