River acumula tres fechas sin ganar en los primeros compromisos del Torneo Apertura 2026, y el problema ya no es solo la racha, sino la sensación de estancamiento. La derrota ante Argentinos Juniors volvió a dejar expuestas dudas tácticas y una preocupante falta de reacción dentro de los partidos. El equipo no logra sostener una idea clara durante los 90 minutos y cada golpe recibido parece profundizar la confusión.
Las crÃticas apuntan a la estructura. El elenco Millonario alterna esquemas, modifica nombres y busca variantes, pero no consigue estabilidad. El mediocampo pierde presencia en momentos clave, la defensa muestra desajustes reiterados y el ataque depende más de impulsos individuales que de construcción colectiva. Lo más llamativo no es el error puntual, sino su repetición. Los problemas en el armado de Marcelo Gallardo aparecen, se identifican y, aun asÃ, vuelven a suceder.
La falta de reacción también pesa. En La Paternal, River quedó en desventaja y no encontró herramientas para cambiar el desarrollo. No hubo rebeldÃa futbolÃstica ni lectura estratégica que alterara el rumbo del partido. Esa ausencia de respuestas es lo que empieza a inquietar más que la tabla misma. Porque el campeonato recién comienza, pero las señales no invitan al optimismo.
El contraste con Boca vuelve a instalarse. El rival de toda la vida también atraviesa irregularidades y no despliega un juego brillante, principalmente cuando le toca jugar de visitante, donde ha sufrido duras derrotas como la más reciente ante Vélez. Pero transmite otra sensación: la de un equipo en construcción que comete errores corregibles. River, en cambio, parece girar en cÃrculo. Uno ajusta detalles; el otro busca identidad.
La diferencia entre River y Boca: cuando la repetición se vuelve preocupación
Tres fechas sin ganar no definen un torneo, pero sà marcan tendencia. En River crecen las dudas estructurales; en Boca, pese a los resultados irregulares y la bronca por las derrotas de visitante, todavÃa se habla de margen para crecer


