La derrota de River por 4-1 ante Tigre en el Monumental no fue una caída más. Fue una de esas noches que dejan huella, no solo por el resultado abultado, sino por la forma. El equipo de Marcelo Gallardo fue superado de principio a fin, sin respuestas futbolísticas ni emocionales, en un escenario que suele funcionar como fortaleza y que esta vez se transformó en un amplificador de dudas.
El elenco de Victoria golpeó rápido y entendió el partido mejor que el Millonario. Con orden, agresividad y claridad para aprovechar cada error rival, construyó una victoria histórica que dejó a los de Núñez desorientados. Las fallas defensivas, la falta de reacción en el mediocampo y la escasa contundencia ofensiva dibujaron un equipo partido, vulnerable y sin control del desarrollo.
El Monumental fue testigo de una actuación que encendió todas las alarmas. El local nunca logró recomponerse anímicamente después del primer golpe y cada avance de Tigre parecía una amenaza concreta. La goleada no fue producto de un accidente, sino la consecuencia lógica de un funcionamiento que viene mostrando fisuras desde el inicio del torneo.
El contexto agrava el impacto. River llegaba con la obligación de afirmarse en el Apertura y terminó protagonizando una de las derrotas más duras de los últimos tiempos como local. La reacción del público, entre el silencio y el fastidio, reflejó un clima que empieza a volverse pesado y exigente.
Del otro lado aparece Boca, que observa este escenario desde una posición completamente distinta. Mientras River queda expuesto por su fragilidad, el Xeneize juega horas después con la posibilidad de capitalizar el momento, reforzar su confianza y profundizar el contraste entre ambos presentes.
River sufre y Boca está a la expectativa: cuando el golpe trasciende el resultado
La goleada de Tigre no solo dejó a River sin puntos: dejó preguntas, señales de alarma y un escenario incómodo. Boca, con mayor estabilidad, entiende que estos momentos también se juegan desde lo emocional. En un torneo corto, noches como esta pueden marcar mucho más que una fecha perdida.


