La programación confirmada de la tercera fecha del Torneo Apertura 2026 vuelve a poner a River y Boca frente a escenarios bien distintos, más allá de que ambos sigan siendo protagonistas del torneo. El Millonario visitará a Rosario Central con la obligación de sostener resultados y despejar dudas, mientras el clásico rival recibirá a Newell’s con un contexto más controlado, enfocado en ajustar detalles sin dramatizar el proceso.
En el caso del elenco dirigido por Marcelo Gallardo, el calendario no da respiro. El equipo llega a esta fecha con puntos sumados, pero sin terminar de convencer desde el funcionamiento. Cada partido empieza a jugarse como una prueba de validación, donde el resultado importa tanto como la forma. Enfrentar a Central en Rosario, con un clima históricamente hostil, vuelve a cargar de presión un inicio de torneo que ya se vive sin margen, sobre todo por la ausencia de competencias internacionales que amortigüen tropiezos.
El Xeneize, en cambio, encara la tercera fecha desde otro lugar. El partido ante Newell’s en La Bombonera aparece como una oportunidad para remontar tras la derrota ante Estudiantes, más que como una final anticipada. El equipo sabe que el objetivo fuerte está más adelante y que el torneo permite construir sin la urgencia constante que hoy pesa sobre su rival. Esa diferencia de contexto se refleja en el ánimo y en la lectura que hacen los hinchas.
La programación expone, una vez más, cómo el mismo torneo puede vivirse de formas opuestas. River corre con el calendario como juez inmediato; Boca lo usa como parte del proceso. No es solo una cuestión de fixture, sino de momento institucional y deportivo.
River y Boca, con caminos distintos: el calendario no aprieta a todos igual
La tercera fecha no define nada, pero sí revela estados de ánimo. River juega condicionado por la necesidad de confirmar. Boca, con la tranquilidad de quien sabe hacia dónde va. En el Apertura, el orden del calendario importa menos que el peso con el que cada equipo lo transita.


