Incluso desde antes que se supieran las chances reales de fichar a Fausto Vera y a Aníbal Moreno, River ya estaba abocado en cerrar las contratación de Santino Andino. El extremo de Godoy Cruz era el jugador que más deseaba Marcelo Gallardo y por eso la dirigencia apuntó todos sus cañones.
El acuerdo entre los clubes llegó demasiado rápido, por lo cual podía entenderse que la concreción de la transferencia respondía solo a cuestiones de tiempo. A medida de que los días pasaban, comenzó a circular la versión de que el propio Santino Andino atentaba contra la misma: no quería jugar en River.
Finalmente, cumplió su deseo gracias a que Panathinaikos de Grecia desembolsó 10 millones de euros para comprarlo. Semejante número le coloca una expectativa bien alta, más sabiendo que llevará la camiseta 10.
Luego de unos días en Atenas, los papeles quedaron en condiciones de firmarse. El jugador tuvo su presentación este jueves y ya quedó a las órdenes del nuevo entrenador. Vale destacar que la cantidad de plata que puso la entidad europea es mayor a la de sus otros cuatro refuerzos, algo que también influye en la presión de deberá soportar. Hay que recordar que River iba a poner solo 7 millones.
La promesa que lo alejó de River
A la hora de analizar lo seductor que puede ser para un futbolista jugar en River o en Panathinaikos, cuesta encontrar comparación. Al parecer, Andino se volcó hacia los griegos por una promesa de la nueva representación que eligió durante este mismo verano.
Versiones indican que este grupo de empresarios le indicaron que podría ser transferido a un club de mayor valía muy pronto. En caso de destacarse con el Verde, llegarían ofertas de conjuntos italianos en el mercado de junio o bien en enero próximo


