River vivió unos últimos días de 2025 y los primeros de 2026 de manera frenética en cuanto a mercado de pases se refiere. En ese breve lapso llegaron tres nombres que prometen dar el salto de calidad al plantel como son Fausto Vera, Aníbal Moreno y Matías Viña. Sin embargo, nadie esperaba que ellos sean los únicos nuevos que tendría Marcelo Gallardo.
Si bien desde River no lo aseguran, es casi un hecho que allí quedarán las altas de cara a la nueva temporada. La versión de la campaña reciente evidenciaba que el problema a corregir urgente era la mitad de la cancha, con lógica movieron las fichas para incorporar a Vera y Moreno rápido así como también a Viña con la idea de que haya competencia en el lateral izquierdo. Eso estaba lejos de marcar que el resto funcionaba. En ese sentido, sorprende que Olé confirme que Marcelo Gallardo ya piensa en la ventana de junio.
Según un informe publicado en dicho diario, el entrenador junto al presidente, Stéfano Di Carlo, evalúan que las piezas que le faltan lleguen recién a mitad de año, cuando se estén por definir gran parte de las competencias que tendrá River. Las negociaciones fallidas para sumar un centrodelantero, un extremo y un central le quitaron demasiado impulso al club.
River vislumbra como potable el próximo mercado de pases porque es cuando los jugadores que están en Europa más chances de salir tienen. Que sea después del Mundial es algo que también consideran como un argumento positivo para incorporar sin tanto embrollo.
Es una apuesta arriesgada para River
Al venir de un año donde los resultados fueron decididamente malos, el margen que tiene River para fallar es nulo. En la volteada también podría entrar el propio Marcelo Gallardo que no por ídolo tiene un crédito inagotable. Con ese contexto, suena riesgoso esperar a junio.
Es cierto que tanto la Sudamericana como la Copa Argentina y uno de los campeonatos son anuales, pero el primero de ellos es hasta mayo y ahí el Millonario debe volver a brindar confianza. El título es casi obligación así como recuperar el buen juego. De no lograrlo, el mercado próximo puede quedar muy lejos.


